Jornadas
de actualización:
Gestión Urbana y Desarrollo.
IDR – CAD2 – Año
2000.
Adrian Caballero
Gestión urbana y desarrollo.
La evolución
de la ciudad en los últimos 17 años de
vida democrática. Es una tarea complicada hacer una reseña en 20
min. de lo que planteaba Marcelo Barrale recientemente,
me da la impresión de que de todos modos hay que
colocar algunas ideas estructurales sobre la evolución
de la ciudad, que evidentemente aún con cierto
sesgo extraurbanistico son muy importantes para caracterizar
este módulo de los 17 años de vida democrática,
de todas maneras no parece ser un período casualmente
elegido, mas allá de la significación que
tiene en términos estrictamente políticos,
porque yo creo que desde una capitulación de la
evolución de Rosario, Rosario actuó como
una ciudad fuertemente favorecida por decisiones estratégicas
ajenas, nacionales, aun internacionales, esto da origen
a la ciudad o por lo menos al estallido de aquella ciudad
de finales del s. XXI, con la configuración de
todo el sistema ferroportuario y esto a su vez se correspondía
con un modelo económico muy preciso en el cual
estaba exitosamente colocado el país, que fue
aquel llamado modelo agro exportador, Rosario era uno
de los grandes centros que coagulaban el funcionamiento
de este modelo, y cuando el modelo colapsó, el
colapso fue brusco, espectacular dramático, etc.,
que hasta tiene fecha, que es famoso aquel 29 de octubre
de 1929, que es cuando quiebra la bolsa de Nueva York,
la famosa crisis del 30, en realidad se inauguró en
el 29, esa crisis a nivel mundial, modificó sustancialmente
las características de los modelos internacionales
de la economía y para el caso de la Argentina
la coloca casi en la obligación, acá había
poco margen para la elección, tampoco lo hubo
cuando se definió el país como agro exportador,
de ser un país que aun conservando ciertas capacidades
agro exportadoras, sumamente retaceada por esta crisis
internacional, sin embargo tuvieran una reacción
compensatoria importante en el campo de la industrialización,
como esta industrialización por otra parte se
establece sobre la base del patrón de reemplazar
la exportación de productos manufacturados, fundamentalmente
de Europa y Estados Unidos, este segundo modelo que se
lo denominó el modelo de sustitución de
importaciones, sin embargo, vuelve a colocar a Rosario
en una posición muy preferencial, podríamos
decir que en aquellos turbulentos años de los
30, Rosario no modifica su rol(modifica su rol de punto
de concentración de la actividad de transferencias
del modelo agro exportador.
Conserva buena parte de esta capacidad, es más
todavía, en la década del 30 el puerto
de Rosario es un puerto muy exitoso, pero agrega a esto
la nueva condición de la actividad económica
al convertirse también en el epicentro de una
vasta área de erradicaciones industriales, que
tuvieron por un lado un rostro metropolitano, en aquellas
grandes industrias periféricas, como Celulosa,
Destilería de Petróleo de San Lorenzo,
o frigorífico Swift, y en el campo interior, local
o municipal, la proliferación de la pequeña
industria metalmecánica, que fue uno de los rostros
mas característicos que tuvo el desarrollo industrial
de aquellos años de la llamada justamente sustitución
de importaciones, sustitución que fue luego incentivada
aun más por la paralización del sistema
de intercambio internacional como consecuencia de la
2º guerra mundial, este era el momento en el que
históricamente uno podía decir que en la
Argentina por razones casi inesperadas, se produce la
revolución industrial, y que Rosario aparecía
como una especie de Manchester, de lo que había
sido el proceso de industrialización en Inglaterra
a principios de siglo XXI, en esta Manchester tardía,
sin embargo la operación tuvo fisuras.
Hoy en día percibibles, en aquel momento todo el
mundo pensaba que estaba embalado en una situación
muy eufórica, y que me parece que tuvieron que ver
con una cuestión fundamental, tanto por la consistencia
de lo exitoso del modelo agro exportador, la consolidación
de toda una clase social, lo que después se dio
en llamar el periodo del peronismo en la oligarquía
vacuna, como por la condición accidental de esta
crisi del año 29, que fue como el estallido de un
volcán
y no como un hecho premeditado, previsible, calculado,
etc., y más aun todavía la condición
casi horrorosa e insólita de la 2º guerra
mundial, este proceso de sustitución de importaciones,
y por lo tanto el desarrollo de un proceso de ciudad
industrial, con todo lo que eso significaba, más
las implicancias que esto tenía en términos
de evolución de una clase social determinada,
llamémosle burguesía industrial local,
etc., fue endeble, aunque en aquel momento aparecía
como aparentemente consistente, porque en realidad, nadie
confió seriamente en que este era un proceso natural,
lógico, previsible, planificado, deseado, etc.,
más bien yo creo que la Argentina y en particular
Rosario sienten todos los acontecimientos que van del
30 al 50, como acontecimientos provisorios, que estaban
marcando como un paréntesis inevitable, desgraciado,
inoportuno, pero paréntesis al fin, hasta que
las condiciones internacionales reestablecieran el glorioso
modelo agro exportador, por lo tanto, esto es para mi
uno de los rasgos que definen el oportunismo de la operación
industrialista argentina, de ahí en más
la Argentina se acostumbra a ser un país oportunista,
las operaciones de inversión, de trastocamiento
de los mecanismos de producción, etc., son siempre
muy fugaces, muy rápidos, muy cortoplacistas,
siempre con esa sensación de que no se inicia
un proceso, sino que se aprovecha una coyuntura, por
lo tanto esta segunda fase de Rosario, no sé si
por los rosarinos en particular, pero yo diría
que en general por la configuración estructural
de la nación, fue vista como un proceso coyuntural,
larguísimo, 30, 40 años, pero fue una coyuntura,
por lo tanto creo que esto establece una clara diferencia
con la mucho más tardía aparición
de un proceso burgués industrial en la ciudad
de Córdoba, que sin embargo aparece, este sí,
montado sobre una clara convicción política
por supuesto en aquel momento, ligada fundamentalmente
a una figura política que tuvo una enorme influencia
en el gobierno peronista, con respecto a lo que fue el
proceso en la ciudad de Córdoba. Cuando en Córdoba
se instalan las industrias pesadas de finales de la década
peronista, fundamentalmente de la industria mecánica,
y de ahí en más aparece ya la fabrica militar
de aviones, y posteriormente las inversiones externas
tipo ICA, Renault, etc., a este proceso de industrialización,
Córdoba lo asume como un proceso no coyuntural,
sino como un proceso producto de una vocación
y de una decisión política y de planificación,
se lo asume como el inicio de un proceso de industrialización
que debía apuntar a convertir a la ciudad en un
polo industrial importante para la región, para
el continente, etc.. Me parece que esta es una diferencia
interesante de marcar, como que en Rosario la cuestión
de la acumulación
capitalista siempre esta ligada a esa sensación
coyuntural, que la vuelve muy evanescente, muy frágil,
muy inestable. Esto respecto de la ciudad, terminó por
tener consecuencias muy importantes, sobre todo cuando
Rosario y el país comienzan a marcar síntomas
del agotamiento del modelo de sustitución, hacia
los finales de los 60, comienzo de los 70 después
del último gran empujón de lo que fue la
década desarrollista, en la Argentina, muy corta,
y también violentamente interrumpida, otra gran
diferencia en este caso, no con Córdoba, sino con
Brasil, donde la década militar desarrollista fue
entera, fueron los diez años, y con un gobierno
de plena capacidad y autoridad, acá fue el gobierno
de Frondizi, jaqueado paradójicamente por los militares,
es decir, los militares que impusieron el orden desarrollista
en Brasil, durante más de una década, acá lo
impidieron en un plazo no mayor de cuatro años,
el desarrollismo de todas maneras dejó cosas como
la planta siderúrgica de San Nicolás, petroquímica
en el área de San Lorenzo, montada sobre una región
que tenia ya vocación petrolera, vocación
contaminante, pero ese último alarido, que fue el
momento en el cual, ciertas cuestiones coyunturales a nivel
internacional generaron una exportación, no de capital
sino de industria propiamente dicha, que fue el caso típico
de Pasa petroquímica, era más negocio producir
en la periferia que en los países centrales, cosa
que rápidamente después de la crisis petrolera
de los 70 se revierte nuevamente, pero a Rosario, este último
alarido o suspiro del periodo industrial, la vuelve a favorecer,
porque la región metropolitana, como
San Lorenzo, San Nicolás, toda una región
vuelve a recibir efectos importantes de instalaciones
significativas, en este ultimo momento.
Pero a partir de los 70 se inicia una decadencia muy
importante del modelo a nivel nacional, y finalmente
ya hacia los 80, está instalado otro modelo, que
no tiene nombre, tiene nombres pero no son tan definidos,
este modelo, es un modelo que a Rosario no le cae nada
bien, Rosario no digirió la condición de
este modelo, yo pienso que si uno hace un estudio comparado,
que es muy difícil hacerlo, y además muy
bizantino también, tipo sexo de los ángeles,
pero yo siempre he pensado que probablemente Chicago
haya sido una ciudad que en Estados Unidos haya sufrido
un efecto parecido, y tal vez desde este punto de vista,
Rosario es la Chicago argentina, mucho más en
estos últimos 20 o 30 años que, en aquella
denominación que se le dio, porque acá había
dos o tres mafiosos que los propios chicaguenses lo desmienten
como propios, porque dicen que en realidad la mafia es
neoyorquina, que se fue a Chicago porque los lagos le
ofrecían mucho mejor territorio para el tráfico
de licor, entonces aquel nombre parece poco legítimo,
hoy en día uno podría hablar de la Chicago
argentina, sobre todo porque probablemente la dinámica
de las metrópolis emergentes en Estados Unidos,
caso San Francisco, caso Los Ángeles, y algunas
menores como Seattle, deben haber sido procesos mucho
mas vigorosos que los que presentó Chicago, del
mismo modo que a partir de esa fecha, de los 80, Rosario
entra en una fuerte decadencia relativa, si la comparamos
con Córdoba y con Mendoza, que podrían
ser señaladas como metrópolis alternativas,
en el caso de nuestro país.
Todo esto concluye en que fue una operación casual,
no fue una operación maquinada, pero salió un
artículo mío en el diario La Capital para
hablar de estos temas, esto se remite a que en estos famosos
quince años, que venimos hablando, la situación
que presenta Rosario, hasta podríamos decir que
es paradójica, porque, recuerdo que justamente el
periodista inicia el reportaje preguntándome si
Rosario era una ciudad “moderna”, yo le saco rápidamente
la palabra moderna, esa palabra no conviene usarla, en
este momento tiene demasiados significados, pensemos una
cosa más neutra y hagámonos la pregunta de
si Rosario es una ciudad contemporánea, palabra
que engloba menos problemas semánticos, y entonces
mi respuesta es que en alguna medida sí, y en alguna
medida no; y en qué medida sí, la medida
de sí es dentro de las limitadas posibilidades de
un país en una profunda crisis, de descapitalización
interna, etc., me parece que Rosario en estos quince años,
más allá de la decadencia está forzada
por el nuevo cambio de modelo, etc., vuelve a recibir efectos
de una operación de tipo nacional, nacional-provincial
de cierta generosidad, con algunas obras que no son desdeñables
para lo que es el país y lo que es la situación
general, como fue el completamiento de la Circunvalación,
y la ahora inminente conexión Rosario-Victoria,
conexión que fue gestionada por la provincia de
Entre Ríos, la provincia de Santa Fe no tuvo nada
que ver con este puente, y la ciudad de Rosario casi nada,
yo puedo jurar haber estado en la Casa de Gobierno de Entre
Ríos, más o menos para el año 90,
y el Secretario de Planeamiento me mostraba las maquetas
del puente, los estudios que estaban haciendo con CFI,
etc., mientras acá no tenían la menor idea
de lo que estaba pasando, otra obra que no es hija del
esfuerzo de los rosarinos, pero que en algún momento
los rosarinos se la van a anotar a su favor, pero tenemos
que ser honestos en esto, la ciudad tuvo poco y nada que
ver, y mucho menos la provincia, al contrario, la provincia
desde los intereses santafesinos, el puente fue siempre
retaceado, y aun hoy en Santa Fe, el puente es visto como
una obra absolutamente innecesaria, inexplicable, y hasta
yo diría que esto le cuesta políticamente
a Obeid mucho, porque en Santa Fe lo señalan como
el traidor Nº 1 de la ciudad, de haber sido el responsable
de este disparate de haberlo trasladado a Rosario a este
puente, pero con todas estas vicisitudes de por medio,
Rosario recibe esta obra, pero a diferencia de lo que ocurrió a
principio de siglo, aunque hubo también algunas
intendencias progresistas, el Parque Independencia, por
ejemplo, en Rosario hay un esfuerzo de modernización
y de cualificación de
la ciudad por parte de la gestión municipal, esto
es visible desde el año 83, Borja dice que en
realidad los gobiernos municipales tienen que hacer un
esfuerzo importante, en esto que yo llamo operaciones
de cualificacion, embellecimiento, saneamiento de la
ciudad, porque es como que en la fase neocapitalista,
el terreno preparatorio para el ingreso de la inversión
privada lo tiene que hacer el sector público,
este tiene que construir rápidamente el escenario
sobre el cual se va a montar después el desarrollo
privado.
Yo creo que en Rosario, hace 15 años que el sector
público municipal esta cumpliendo heroicamente
con este esfuerzo, el despeje de la Costa, las grandes
operaciones de aperturas de avenidas, mejorando las condiciones
circulatorias del área Norte, los emprendimientos
en las áreas vacías como Patio de la Madera,
los Playones Deportivos de la zona Sur, el embellecimiento
de la Costa Central con la culminación del proyecto
del Monumento a la Bandera, etc. Han producido una suerte
de rehabilitación urbana, que por primera vez
daría la impresión de que la ciudad misma
está haciendo también un esfuerzo importante
para mejorar su aptitud receptiva, que hoy en día
tiene mucho que ver con lo visual, con lo estético,
con lo ambiental. Sin embargo, lo que esta vacío
de todo tipo de operación es la aparición
después de 15 años de montar escenarios,
de la inversión de desarrollo local, privado,
etc., las inversiones privadas han existido pero en un
campo, por un lado ajeno a la ciudad, que fueron las
grandes instalaciones portuarias metropolitanas, y cuando
caen en la ciudad, caen tipo “Village”, que son realmente
platos voladores, operaciones totalmente desconectadas
de cualquier implicancia de planificación urbana
local, al contrario caen en lugares, como en este caso,
insólitos.
Me parece que la condición actual de Rosario
presenta este enigma. Hasta qué punto la ciudad
va a poder seguir haciendo esfuerzos públicos,
para mejorar su condición urbana, su receptividad,
su imagen, etc., es como la chica que se viste de fiesta
todas las noches y el novio no aparece, nunca llega.
No aparece porque el novio de afuera viene y mete plata,
el tema es que a la ciudad le repercute un poco desde
el punto de vista de esta condición de factoría
que tienen estas operaciones infraestructurales, pero
en cuanto a las operaciones inmobiliarias, esta ciudad
tiene un mercado inmobiliario desesperantemente deprimido,
lo venimos sosteniendo hace ya 5 o 6 años hicimos
una reunión cuando estaba Cáceres, acá y
en Santa Fe, para tratar este problema como una enfermedad,
como una cosa que está a la vista de todo el mundo
y nadie sabe cómo resolverla, y que es el síntoma
mas elemental de esta incapacidad que tiene la ciudad
para construirse a sí misma.
Si la ciudad es realmente pobre hay que cambiar las
tácticas, hay que terminar de simular esta ciudad
que esconde la riqueza, porque esta es una imagen inaceptable,
si fuera así, no hay capitales rosarinos en ninguna
de las privatizaciones importantes de la región,
hay datos que son preocupantes, autopista Rosario-Santa
Fe, Aguas Provinciales...
La otra posibilidad es que la ciudad sea realmente una
ciudad de tremenda fuga de capitales, pero eso también
habría que saberlo, porque si la ciudad está fugando
capitales, no es por pura perversidad de los capitalistas
rosarinos sino porque evidentemente están poniendo
plata en lugares o más rentables o más
seguros, entonces en este escenario que está construyendo
desesperadamente el sector público, habría
que tratar de colocar situaciones que reviertan estas
tendencias de fuga del capital local.
Yo soy partidario de pensar que pasan un poco de las dos
cosas, que hay baja vocación para operar en la ciudad
misma y que además simultáneamente no hay
tanta plata como se supone, mientras esto no se resuelva,
nosotros en la facultad seguimos elaborando fantasías,
seguimos construyendo utopías, o a lo sumo le seguimos
el paso a las oficinas de Planeamiento o de Arquitectura
del Sector Público Municipal, que son los únicos
más o menos confiables en este momento porque tienen
una capacidad de decisión instalada, porque han
demostrado que tienen una clara vocación de incidir
en la transformación
de la ciudad, y porque aun en condiciones muy magras
tienen presupuesto para ejecutar obras. Cuando hablo
de utopías o de fantasías, estoy haciendo
referencia a la posibilidad por ejemplo de pensar el
desarrollo de un área en base a la inversión
privada, pero sé que hay talleres, no los nuestros,
donde esas fantasías se constituyen cotidianamente,
pero de todas maneras, mientras no se revierta este comportamiento
de la ciudad que no se decide a construirse a sí misma,
además para el capital, uno puede suponer que
va a venir inversión externa para infraestructura
portuaria, aun para ferrocarriles, que cada vez parece
más lejano esto, o más retaceado, la ha
habido por otra parte, pero para el negocio inmobiliario,
la inversión externa es casi descartable.
Yo termino esto con un testimonio, que a mí me
parece que es escalofriante, (me meto en esto sin demasiada
información, como espectador de la escena rosarina),
una empresa rosarina de las mas calificadas produce una
operación de viviendas que por primera vez, en
estos últimos 20 o 30 años, sale del lote
de 12 por 20m.. Y pretende resolver un conjunto de viviendas
en Presidente Roca y Salta, y el resultado de la operación
es la quiebra de la empresa, la empresa venía
bien y a partir de esa obra, la empresa quiebra...
Daría la sensación de que no resistió,
de que la condición del mercado no resiste una
operación de esa naturaleza, que no es una operación
de locura, no, es una operación bastante contenida,
bastante elemental, por lo tanto esto es muy preocupante,
porque vamos a tener una ciudad, como una especie de
Alemania Oriental, de Berlín Oriental, una ciudad
totalmente construida por el sector público, mientras
que el sector privado se remite a pequeñas inversiones
muy fragmentadas, de edificios de 10 a 12 pisos, que
en la mayor parte de los casos quedan sin terminar, en
terrenos de 10 por 20m..
Es difícil desde la facultad, acompañar
a una ciudad que se mueve tan desequilibradamente en
su proceso de transformación, pero creo que este
diagnóstico hay que darlo, insistirlo y plantearlo,
porque sino la fantasía rosarina todo lo oculta,
ahora los nuevos rumbos de la capital del MERCOSUR, empiezan
a aparecer slogans y sueños y fantasías...
y la ciudad sigue como está, es decir, no sigue
como está gracias a un esfuerzo descomunal en
estos últimos 15 años del sector público,
pero de ese modo no se construye una ciudad, por lo menos
en las condiciones actuales de los sistemas social y
económico que presiden el desarrollo de la humanidad...
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