Programa
del taller.
por CARLOS LEO GALLI
algunas consideraciones
La cultura de esta época está signada
por la ausencia de las condiciones fuertemente dramáticas
de la "Modernidad", por la innecesariedad
de los sistemas de interpretación y de los grandes
relatos, por el fin de las nostalgias y de las utopías,
por la desaparición del concepto de "totalidad",
de las referencias históricas y de lo "universal"
como verdad de lo particular. La "unidad"
ha perdido todo significado moral y se han perdido también
las ideas de lo permanente, de lo exacto, lo placentero,
lo integral. El "tiempo" no posee entidad,
ya no se puede explicar el después en función
del antes. "La experiencia de la ausencia dibuja
el contorno del hombre contemporáneo". (H.
CACClONI)
Esta época es por exceso "Sobremoderna".
Exceso de tiempo (aceleración de la historia),
exceso de acontecimientos, exceso de espacio (estrechez
del planeta), exceso del individuo, del ego. La realidad
no es más homogénea, sino heterogénea,
inmaterial, invisible, ilegible, deformada, eventual,
imperfecta, efímera, azarosa, compleja, abundante,
turbulenta, fragmentada y discontinua, inestable y ha
sido tomada por los medios de comunicación. No
sólo el espacio sino la misma concepción
del espacio es la que está en juego: ni natural,
ni arquitectónico, ni céntrico, ni estable.
Vivimos en un caos donde el sujeto es el único
que mantiene unidas las cosas. "Lo que es nuevo
no es que el mundo no tenga, o tenga poco o menos sentido,
sino que experimentemos intensamente la necesidad cotidiana
de darle alguno". (M. AUGGE)
Objetivos generales.
- Persistir en el intento de relacionar objeto y
sujeto, aquello de que se tiene experiencia con la
forma en que la experiencia se da, y la importancia
de lo conocido con lo que constituye objeto de goce.
- Reconocer la continuidad de lo real, en ésta
todo es interacción. No hay nada estrictamente
externo y nada estrictamente interno. Todas las polarizaciones
responden a esa falacia, la elección inútil
entre dos tipos de absolutismos erróneos.
- Rechazar la oposición entre Empirismo y Racionalismo,
entre experiencia y razón, entre lo particular
y lo universal, entre las emociones y la inteligencia,
entre la vida privada y pública, entre la acción
y el conocimiento, entre el cuerpo y el alma, entre
la Teoría y la Práctica.
Los contenidos específicos de la asignatura
tratan de los objetos arquitectónicos como materias
habitables de esta época y su medida: los "no
lugares"; y el Proyecto arquitectónico como,
la más necesaria' que nunca, producción
individual (singular) de sentido en la cultura del presente.
En el vacío, en su virginidad, en el desierto
se hace presente el fin y el principio, y los individuales
recorridos singulares, pero extrañamente semejantes,
siguen siendo fuente de expectativa sino de esperanza.
El ejercicio de estos proyectos, de esta investigación,
demanda por un lado un tiempo propio, y por otro, una
abstracción sensible más que analítica
que nos permita enunciar y conjugar conceptos y elementos
de una manera fluida y conjunta, de golpe y en totalidad,
en la búsqueda de una coherencia más amplia,
la de un pensamiento expandido por sobre un ámbito
preciso, doméstico, familiar.
Partimos del descontento.
Del descontento por las cosas que nos rodean.
Del descontento por un sistema "natural" de
ciudad hecha "molicie".
Cuando existen crisis de ideas, de sistemas, de poderes,
de representación, cuando las palabras se separan
de las cosas y sólo sigue ocurriendo el consenso
con sus paraísos artificiales: la computadora,
la sexualidad sin sexo, el terrorismo, la Bolsa, el
consumo banal, la cultura del "bienestar",
los medios de comunicación que aplastan y nivelan
la energía negativa; cuando se han disuelto las
nociones de perfección, de progreso, de cambio,
dejando atrás las utopías; cuando el Futuro
de la Modernidad ha sido reemplazado por el problema
central del Sentido en la cultura del Presente; cuando
sólo queda la melancolía y el hastío;
cuando la realidad no es más que la simulación
de la realidad y no ocurre suceso alguno; el sujeto
se torna impotente de absorber orden de su medio ambiente,
de nutrir su organismo y va en dirección a un
montón muerto e inerte de materia.
En este estado de cosas los valores tradicionales como
el orden, la estabilidad, la seguridad, la comodidad,
la certeza y sus representaciones, quedan superados
por los acontecimientos. Los intentos de "resistencia"
aparecen como extemporáneos y estériles
en su pretensión de una entidad ética
y moral.
Poner en circulación el descontento, "liberar
la negatividad, no se trata de un rechazo nostálgico
de lo que ocurre, sino de producir una crítica
interior a la práctica del arte en sí
mismo, que siendo más virulenta que el propio
sistema, ofenda al sistema y lo desestabilice en su
condición de "bella situación"
en la que está". (J. BAUDRILLARD. La estética
del mal)
Sin referentes ni modelos, sin maestros ni discípulos,
sin escuela, sin red, sin medios de información
especiales, sino toda la información bruta que
el mundo entero tiene a su disposición, liberar
la negatividad al límite del sincretismo, como
riesgo que debemos correr hacía una reflexión
más despejada, desde una mirada sobre la realidad
que sea más espesa, más contradictoria,
más densa. Lo más duro y ambiguo al intelecto
es no intentar razones ni valores transformadores.
"Contra una visión determinista y reversible
de las leyes de la naturaleza, estamos desembocando
en una visión diametralmente opuesta, en la que
irreversibilidad y la inestabilidad desempeñan
los primeros papeles. (Y. PRIGOGINE)
Partimos entonces de un principio de vértigo,
de desequilibrio, de seducción.
Partimos de una dislocación. De una dislocación
de la arquitectura de si misma, desde su interior, redefiniendo
sus límites a través de una postura distante,
a través de una pérdida del control. Dislocarse
es estar afuera de la seguridad de las instituciones.
Dislocarse es no poder SER sino en el proceso de devenir,
de cambiar.
"La arquitectura debe dislocarse a sí misma
para poder existir... pero su propia metafísica
empieza con un imperativo físico, la necesidad
de la presencia física del refugio... ¿Cómo
hace entonces la metafísica para entrar en la
arquitectura?... Mientras la metafísica característicamente
concierne ausencia, lo trascendente, la metafísica
de la arquitectura tiene que ver primariamente con la
presencia... El problema para los arquitectos y la arquitectura
es que deben constantemente dislocar lo que en realidad
debe estar localizado... Esta es la arquitectura como
paradoja... Una práctica crítica no es
una práctica destructiva... debe mantener la
estructura de lo criticado... Dislocación es
en realidad una preservación más que un
mecanismo destructivo". (PETER EINSEMAN. Education
of an architect. The Irwin Chanin School of Architecture
of the Cooper Union)
Dislocarse es inventar. Inventar con los signos del
alfabeto, que son más que las palabras, la gran
herencia de todos los tiempos.
"La estética contemporánea es una
estética del límite. Los sistemas formales
contemporáneos se presentan a sí mismos
como acertijos, instrumentos desconocidos a los que
hay que encontrarles una utilidad. Lo abstracto sobre
lo concreto pretende una reducción del diseño
como amplificador de los mecanismos de conocimiento
y a través del signo aparentemente vacío
e inútil comienza a aparecérsenos una
extensión de la realidad que es completamente
natural... Hay una presentación, pero siempre
de acuerdo con la tónica de imperfección;
un juego interno en el que la conclusión aplazada
se asimile a una apertura movilizada... Estos diseños
intentan reflejar, en un nivel de conciencia más
profundo, la vida interior del orden geométrico
cuyo núcleo es el conflicto entre lo voluntario
y lo involuntario". (DANIEL LlBESKIND. El Espacio
Final. El Paseante N° 4)
Dislocarse es explorar.
Explorar lo marginal, lo desconocido.
Dislocarse es reafirmarse a sí mismo un tiempo
propio, un tiempo interno del trabajo artístico,
intentando desplazar la geometría descriptiva
en favor de la estructural.
Partimos de una abstracción sensible por sobre
una abstracción analítica.
De una abstracción que nos permita enunciar y
conjugar conceptos y elementos de una manera fluida
y conjunta, de golpe y en su totalidad, como privilegiando
al pensamiento sobre su representación, a la
acción sobre la reflexión.
De una abstracción, construcción, atracción
física directa de los espacios, y no de tipologías,
contextos y memorias.
Partimos de una intuición.
De una intuición no como instinto sino como suma
de razón y experiencia, experiencia comunicable
sólo por complicidad y convivencia.
De una incorporación del fenómeno dela
intersubjetividad, no como retorno de las elecciones
subjetivas del romanticismo burgués, sino como
aproximación científica no lógica
en relación por ejemplo a lo psicoanalítico,
a los modos de asociación libre, al manejo de
la memoria, a la tolerancia de lo arbitrario, lo contradictorio,
a los perceptivo, a lo poético, lo volitivo,
lo vital, que en el estudio de las interrelaciones subjetivas
encuentre su justificación social.
Con predominio de la acción sobre la representación,
del "método" de determinación
por sobre el "sistema" de composición,
de la "materialidad" por sobre la "idealidad",
operaremos entre el proyecto y la construcción,
entre el intelecto y la manualidad, entre la razón
y el espíritu, afirmando así la cualidad
humana operante.
Partimos del silencio.
Entre el silencio y el grito, el intento de hablar.
Simetría y asimetría, frontalidad y posterioridad,
paso y obstrucción, unilateral, bi, tri y cuadrilateral,
concavidad y convexidad, perpendicular y paralelo, macro
y micro, angularidad y amorfidad, deformación
y distorsión, perfilamiento y borrosidad, centramiento
y desplazamiento, expansión y contracción,
vertical y horizontal, alto y bajo relieve, estático
y dinámico; como contraposiciones posibles para
la organización de los elementos simples de la
forma arquitectónica: punto, línea, plano,
volumen.
Luz, sombra, perfil, tamiz, brillo, penumbra, oscuridad,
como animadores del espacio, la forma y los materiales.
Densidad, dureza, elasticidad, tenacidad, opacidad,
transparencia, textura y color, como propiedades de
los materiales intervinientes en la calidad e intensidad
del significado de la forma arquitectónica.
Todos inocentes sustantivos necesitados de verbo. Del
verbo SER.
Liberarse de la gravedad y de la ortogonalidad. Fluirse
en la Planta, fragmentarse en varios pedazos, rajarse.
Yuxtaponerse y sobreponerse y vincularse con las trazas
y actividades del lugar. Dejar entrar el aire, contaminarse,
converger. Recorrer como un ritual, en Zig-Zag, o en
curvas sinuosas. Mezclarse o intercambiarse, entre el
interior, el exterior y los meteoros. Invitar al azar,
jugar con cajas chinas, perderse en el laberinto. Comprimirse
y expandirse, moverse, detenerse, dudar y ser ambiguo,
plural y cambiante. Vibrar, chocar, arrugarse, elevarse,
implotar y explotar bajo la fuerza de la luz.
Entre el silencio y el grito, el intento de hablar.
Entre el máximo de tensión con el mínimo
de recursos y el máximo de recursos para sólo
decir Nada.
Partimos de la ausencia de un lugar estable, como ocasión,
que nos permita un molde instantáneo de las cosas.
"Travelling en el vacío. Donde siempre pasa
algo es en el vacío. Utilizamos cualquier cosa
que pase, siempre que haya una sensibilidad, un chispazo.
No hay material bueno o malo. No hay una verificación
previa de las cosas ni búsqueda eventual de una
coherencia, pero tampoco manipulación de la incoherencia.
Debe haber una coherencia más amplia, la de un
pensamiento expandido por sobre un ámbito preciso,
doméstico disciplinar". (J. BAUDRILLARD.
Página/12 -01/03/92)
De espacios entre medianeras. Huelgos urbanos, trampas
inmobiliarias, cualidad por cantidad, destino poblado,
familiar, cotidiano, uniforme, acostumbrado y de buen
dormir. Irredimibles horizontales, ironía vertical,
naipe mágico del mazo. De fragmentos de manzana.
Galerías y atajos urbanos, fallas y rajas de
lo sólido y acabado, perfiles irregulares de
azul, de sol y baldío. Manifiestos del Caos,
quitémosle el "plus".
De áreas abiertas y extensas. Lugares vírgenes
y ávidos. Más marginales, más conocidos,
más olvidados que los anteriores. Plenos de horizonte,
cielo y tierra, despreciados pero productivos, seguros
de vientos dominantes, de suelos húmedos o secos,
humos y olores, bordes y atravesamientos, relieves,
huellas y tréboles.
Provistos de una lupa, sitiemos el sitio.
De la ausencia de lugar estable. Del "no lugar".
Nada campesino, nada rural, nada residencial ni interior
habitado. Paisajes urbanos, aeropuertos, estaciones,
hoteles, paradores, calles, autopistas, puentes, bares
y medios de transporte. Con ausencia de historias centrales,
de protagonismos, de fuertes ficciones, de relaciones.
Con ausencia de énfasis, sin drama, con distancia,
con neutralidad, atentos a los objetos, y a la movilidad
como única condición estable. El cambio
está en el marcharse. "La ciudad es la condición
del camino, y el camino es la única alternativa
de ciudad". (WIN WENDERS)
Partimos de los momentos, de los objetos y de los acontecimientos.
No partimos de la genealogía de las ideas.
El presente no es un punto sin dímensión,
sino que corresponde a un "cierto espesor de duración
que se compone de dos partes: nuestro pasado inmediato
y nuestro porvenir inminente". (H. BERGSON)
De los momentos entonces, como duración del tiempo
sensible. Del momento, vivido como construcción.
Esto es, de los recorridos, del cambio, de la movilidad
como construcción en la propia trama de las obras.
De los objetos, no definidos como materia de "espíritu
instantáneo", sino como materia que se desplaza
en el tiempo y en el espacio. De su potencial sugerido
o de la posibilidad física real que pueda ofrecer
la arquitectura.
De los acontecimientos. De los hechos inesperados y
no de las rutinas. Del derrumbe del "muro",
del SIDA, de la "realidad simulada", de la
Polaroid, de un avión a 7,000 km/h, de las autopistas
a domicilio, del Big-Bang, de los espejos rusos, de
la entropía como fenómeno. De sus implicaciones
directas e indirectas.
Partimos de la actualidad a la ficción.
De lo íntimo, político y local.
De las cosas que realmente nos pasan, todos los días
o de vez en cuando, adentro y afuera, entre lo privado
y lo público, entre la necesidad y el deseo.
De las demandas explícitas, de los requerimientos
locales, de los "edificios", de sus remodelaciones,
ampliaciones y reemplazos.
Partimos sin compromisos ni remordimientos.
Como estrategia de disponibilidad, de libertad, de creatividad
de un arte de lo inestable.
De lo simple, sólido, acabado, corpóreo,
cerrado, puro, inequívoco y universal, donde
la masa desplaza al espacio, a lo complejo, ingrávido,
inconcluso, ambiguo, incierto, elástico, mutante,
dual y singular, donde la masa no desplaza al espacio,
sino que se convierte en el espacio mismo.
La paradoja es conservar su tectónica intacta.
Programa, Sitio, Escala y niveles de complejidad son
las únicas determinaciones genéricas que
se articulan y conectan de modo distinto en la práctica
proyectual y se establecen como única estrategia
curricular abarcativa de la problemática arquitectónica
del Ciclo Superior (P.A. I, II y III).
Espacio y Luz, Materiales y Construcción se componen
y/o determinan situación por situación,
como único modo posible de la experiencia arquitectónica.
Este es el punto estratégico. Después,
no hay método.
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