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Revista Matericos Periféricos 4

Editorial por MARCELO BARRALE

Ni la casualidad ni el destino consuela la desaparición física del cabezón Perrazo y del flaco Galli (a Toni Jirones le atraía anotar nuestros sobrenombres: el pato, la petisa, la negra, el gordo, el japo, etc.). Me gustaría pensar que en algún lado estarán discutiendo de arquitectura o jugando con un lápiz gordo en la mano. Matéricos Periféricos sigue con el envión aportado por ambos, y publicando la producción arquitectónica de colegas, docentes, graduados y alumnos que hemos crecido en la experiencia conjunta, con objetivos comunes, deseos y resignaciones compartidas.

El artículo principal, sobre La Habana, es una prolongada elaboración, desde el concurso hasta ahora, y se nutre del aporte de Claudio Vekstein, que dio el puntapié inicial en aquel momento, entregando todo su sentir en relación a una ciudad en donde vive y trabaja frecuentemente, el material aportado por mí obtenido en un viaje de mi padre en 1974, las bases y los proyectos del concurso a través de los participantes, y finalmente la tarea de investigación y amalgamado de todo por parte de Ana Valderrama.
    Sumario.

  1. La ciudad de las columnas
    (sobre proyectos para el Malecón de La Habana)
    introducción
    De columnas y de ritmos
    La vieja ciudad y la explotación de las sombras
    Proyectos
  2. Obras y proyectos
    El interior del interior
    Bianchi-Cuffaro-Grillo en San M. De Las Escobas
    Walter Taylor en Franck
    Alejandro Romagnoli en Arroyo Seco
    Cuatro casas en rosario
    Costa Y Valenzuela
    Silvina Cuffaro
    Quique Franco
    Antenor Biga
  3. Incisiones
    Algunas consideraciones sobre...
    Almando proyectos
    De la obra de arte

  4. El taller
    Nuestro octavo pasajero
    Adscriptos
    Alien 866
    Precinto de la trama
    El hilo por el ojal
    Sociales

Descubrir ciudades lejanas mediante un proyecto de arquitectura, es una hermosa rareza propia y exclusiva de nuestra actividad.

Descubrir “obritas” de nuestros colegas es una tarea también fascinante. Disfrutar con el resultado del diseño de una doble página, mucho más. La sección de casas tiene mucho futuro. La de Incisiones sigue aportando variedad y heterogeneidad, y la sección de la producción del Taller cobra hoy más valor y esperanza. Es importante destacar que como parte de ese espacio, la revista sigue siendo el lugar de exhibición perdurable, complementaria a las muestras anuales. Los criterios gráficos utilizados responden a este objetivo.

También hemos incorporado una página web propia, realizamos un convenio con el suplemento Megápolis de El Ciudadano, y hemos mejorado la distribución.
Podemos anunciar que se encuentran en preparación una serie de notas sobre arquitectura en países limítrofes, con el aporte de arquitectos que se han desempeñado en ellos, o que los han conocido especialmente.


Incisiones.  Arriba
ALGUNAS CONSIDERACIONES SOBRE LA ARQUITECTURA MODERNA EN ROSARIO
Por Bibiana Cicutti • Bibiana Ponzini

Caracterizar y categorizar la arquitectura
moderna en Rosario presenta las dificultades propias de las ciudades fuertemente determinadas por la presncia histórica de corrientes migratorias de origen europeo, entre fines del siglo XIX y mediados del XX. Esta dificultad compartida con otras regiones latinoamericanas- conduce, en principio, a la imposibilidad de aplicar historiografía tradicional europea, la cual, a su vez, con sus referentes formales y estilísticos, forma parte del sustrato cultural de los intelectuales que se ocupan (nos ocupamos) de la historia de la arquitectura de su entorno. Beatriz Sarlo, aludiendo a la ambigiiedad y superposición como rasgo distintivo de la cultura rioplatense (en la que nos sentimos incluidos), se refiere a Buenos Aires como "el gran escenario de la "cultura de mezcla" donde coinciden espacialmente "modernidad europea" y "diferencia rioplatense", "espíritu renovador" y "tradicionalismo", "criollismo" y "vanguardia".1

En las primeras decadas del siglo el paradigma de La Chicago Argentina o del Granero del Mundo, impulsaba, a través de sus agentes sociales, a establecer proyecciones por demás osadas. El IV Censo Municipal de 1926 describe claramente el proceso sostenido de construcción en la ciudad, tanto en horizontal, con la consolidación de los barrios, como en vertical, en el área central, lo cual se interpretaba como un síntoma de progreso futuro. 2  

Más tarde, entre las obras del intendente Culaciati, se encomienda a Della Paolera, Farengo y Guido que proyecten un Plan Regulador en estos términos: "con vistas al probable crecimiento de Rosario durante los próximos treinta años, para cuyo término, el Concejodesbordante de optimismo calcula que loshabitantes sumaran dos millones, nada menos"3

Hacia 1930 la sociedad rosarina, logra prolongar y hasta fortalecer su prosperidad a pesar de la coyuntura mundial desfavorable apostando nuevamente a la renta inmobiliaria. Si bien las sedes de las companías terciarias y el edificio de alquiler resultan nuevas opciones de inversión, es en el pequeño edificio para renta y en la vivienda multiple donde se produce una producción importante tanto en su cantidad como en su calidad. Calidad en tanto nivel constructivo y en cuanto a propuesta de adaptación tipológica. Los cambios en los modos del habitar, las condiciones de higiene y confort así como la generalización en el uso del automóvil producen desde hace tiempo modificaciones en la distribución y característica de la vivienda, cuya demanda ahora se "masifica".

"Hasta entonces, salvo raras excepciones, la demanda de alquileres, basicamente referida al requerimiento residencial, era cubierta por una amplia capa social que incluía desde una modesta burguesía -que por diversas circunstancias no había accedido a la propiedad (ingresos insuficientes, escaso tiempo de radicación, etc.- hasta sectores de servicios, en general domésticos, o públicos, de ínfima capacidad económica que se hacinaban en los típicos conventillos urhanos (algunos de los cuales aun sobreviven) incluídos en plena área central. Pasado el crítico año 30 la oferta inmobiliaria comienza a ser absorbida por un nuevo reagrupamiento social -que no elimina sino que, se agrega al sector de los antiguos inquilinos -pero planteando requerimientos totalmente novedosos, apoyados en una capacidad económica comparativamente considerable, para lo que por entonces se estima el nivel de un no -propietario, lo que lo convierte, rápidamente, en principal destinatario de las nuevas estructuras construídas" 4

La editorial de El Constructor Rosarino de Julio de 1929, codificaba lo que constructores y profesionales aplicaban en la práctica cotidiana: desde la elección del terreno -la accesibilidad y renombre de los barrios es un punto destacado", la distribución acorde con los nuevos hábitos y costumbres "modernos", hasta las recomendaciones sobre el uso de materiales "nobles" y la innovación en los servicios complementarios "lo que era un lujo hasta hace cinco años". Obras y Anexos alentaban una especie de pragmatismo practicante: "Con esta finalidad tentaremos de analizar los factores que contribuirán a lograr en lo posible, la perpetuación del interés rentístico de la propiedad que se proyecta" 5

En cuanto al lenguaje arquitectónico, el destinatario se reconoce como un grupo predominantemente tradicionalista respecto del consumo que presenta reticencias frente a los modelos formales abstractos y a las cuestiones ideológicas que se debatían en Europa. Ambos modelos "tradicionalista",y "modemo" se perciben como simultaneamente válidos. Resultapues interesante observar como se conjugan imágenes tan diferentes y que significaran, tanto para los profesionales como para los clientes, opciones alternativas.        

La misma fuente, en Sugestiones sobre la decoración arquitectónica moderna, pone acento en el carácter individual-electivo de los modelos formales como modo de contrarrestar la "estandarización y la rigidez de los modelos abstractos. El artículo comienza estableciendo que:"Muchos de los detalles del estilo moderno son puramente decorativos, tendiendo la decoración moderna a arquitecturizarse como lo acaba de declarar en Buenos Aires, el profesor Steinhof, de la Escuela Nacional de Artes Decorativas de Viena", a lo que agrega, "En la decoración arquitectónica moderna predomina el convencionalismo geométrico y floreado, la composición de lineas puras, el movimiento armónico de masas; ora la uniformidad, ora la sinfonía de colores."6   Arriba

Arquitectos "canonizados" como representativos del Movimiento Moderno en Rosario no ocultaban este mecanismo de consensuar propuestas. Ermete de Lorenzi presentaba al Sr.Gilardoni cuatro variantes de fachada para el edificio de oficinas de la calle Cdrdoba al 1400 e Hilarion Hernandez Larguía aplicaba en forma indiferenciada una secuencia de estilos a idénticas unidades habitacionales (estas si, evidentemente modernas) en los proyectos para el Banco Edificador. Ni que hablar de Tito y Jose Micheletti, donde la base del eclecticismo suministraba un plafón que admitía desde los más rigurosos ejercicios académicos hasta las más osadas propuestas vanguardistas.7

Conviven en Rosario, con un sincretismo particular, rasgos neoclásicos, referencias romántico-pintorescas o eclécticas con los modelos modernos más permeables. Estos permitieron a los profesionales y constructores mayor libertad formal sirviendo de mediadores entre "tradición" y " modernidad", entre  "racionalismo" y "expresividad", más que detonar una adopción del Movimiento Moderno superficial y pasajera como tan livianamente se catalogó a este tipo de arquitectura8

Una década más tarde la discusión sigue presente. "Dos Estilos" titula la revista Edilicia en su edición de octubre de 1938 la presentación de dos obras del Arq. A.J. Pasquale ubicadas en calles Buenos Aires 647 y Paraguay 756. "Dos estilos. Dos sentimientos, tratados por una misma sensibilidad. La seriedad, la discreción, la serenidad y el equilibrio de los Luises, que nada saben de improvisadas fantasías, ni de extremadas simplicidades de líneas;y la forma moderna, escueta y ágil, que no por ser simple, deja de exigir criterio de composición, estudio y función de cada uno de sus elementos.

Dos tendencias, en fin, que perduran y viven hoy: el serio clasicismo que aun queda aferrado a nuestra época - tan adversa para él-; y el moderno sentido de las cosas, que en arquitectura, suele llegar a ser peligrosa libertad, o acertadísima disposición de equilibrados elementos." Y agrega el comentarista, "Creemos ver a través de la sinceridad de estos proyectos, el verdadero problema e la Arquitectura moderna. El funcionalismo de una planta, su lógica disposición y su solución, producto de un acertado análisis y de un detenido estudio; facilitaron la adopción de la fachada en uno u otro estilo" 9

Pocos meses antes en febrero del ´38, la misma revista publicaba "El público y la arquitectura" de Mallet Stevens quien proclamaba "El fin de la moderna arquitectura consiste en destruir las cosas sin aire, sin luz; casa de pobres y a menudo de ricos. Y el fin de la moderna arquitectura es reconstruir moradas dignas de los hombres de hoy"y agregaba más adelante "Nuestra época, por lo que se refiere a gusto, es digna hermana del siglo XiX; amor exagerado de lo anticuado llevado hasta el desprecio de las exigencias de la vida actual. Se confunde muy fácilmente la antigiiedad y el <bric-d-brac>, la tradición y la costumbre pasiva, la fantasía y el desorden, como se confunde actualmente beneficio del trabajo y provecho de los negocios. Este amor hacia el pasado y el falso pasado, para los estilos muertos, en resumen, es inexplicable."10  Arriba

No fueron precisamente los arquitectos "canónicos" europeos los que más influencia ejercieron en los profesionales locales. Erich Mendelsohn sedujo con su contundente expresividad formal, aunque también por preservar resabios de composición académica. Robert Mallet Stevens, Bernard Bijoet, Pierre Chareau y Willen Dudok, ofrecían una visión serena y refinada del Movimiento Moderno desde las publicaciones especializadas internacionales (Modern Bauformen, Architectural Forum) tanto como nacionales (Revista de Arquitectura, Nuestra Arquitectura) y las mencionadas locales (El Constructor Rosarino, Edilicia).11

Fenómeno que también tiene lugar en los propios paises europeos, como señalara Willam Curtis: "El Estilo Internacional tuvo algunos seguidores que comprendieron sólo en parte sus principios inherentes y que adoptaron sus formas como una nueva vestimenta externa.

...Tal vez la obra del arquitecto holandés Willem Dudok proporciona un ejemplo de este "competente" estilismo; o también en Francia, la obra de Robert Mallet Stevens. Ambos eran capaces de hacer del reduccionismo moderno una especie de simplicidad agradable, pero que carecía del trascendental contenido visionario del auténtico Movimiento Moderno"^2

Así, si bien los edificios "canónicos" se presentan con singularidad en Rosario, son escasos, vinculados generalmente a sedes institucionales o financieras, ubicados en sitios preferenciados produciendo un impacto considerable en la "percepción distraída" de sus habitantes.13

Pero por cierto el paisaje urbano se modifica y con contundencia hacia 1940, con la aparición de incontables obras generalmente de un alto nivel de calidad-, viviendas individuales o pequeños conjuntos de renta, tipologicamente modernos, y con cierto alarde de los recursos poéticos del Movimiento Moderno: revoque blanco, cubiertas planas, terrazas pergoladas, planos horizontales en voladizo, volúmenes rectangulares o curvos expresivamente encastrados, "ojos de buey", revestimientos pulidos, herrería cromada o de bronce con motivos alegóricos, etc.

Debemos considerar, como decíamos al principio, que el peso de la tradición en ciudades de reciente formación como Rosario es relativo, vinculado a las realidades culturales heterogéneas de los propios inmigrantes que construyeron la ciudad, a sus técnicas, a sus prácticas constructivas y profesionales. Pero también, que el excedente de capital hasta 1930 se invierte en el negocio de la tierra urbana, desde hechos más o menos puntuales hasta loteos fundacionales, con la consecuente puesta en valor de áreas que hasta entonces

permanecían como "islas de ruralidad" dentro del Municipio. La acción, llevada a cabo por inversores privados y operadores inmobiliarios, desplego una serie de "dispositivos modernizadores" (extensión del sistema tranviario, alumbrado, teléfono, etc.) que posibilitó estas operaciones de "relleno" del tejido urbano.

Respecto de la siguiente década el mismo Caballero plantea innovaciones en la conducta inversora destacando la aparición de una "nueva forma de elementos urbanos: los edificios de departamentos", calificando a este perínodo (1930-45) como "el primer capítulo, y uno de los mejores de la arquitectura rosarina".14

Junto a los edificios de renta, continuara la construcción de las casas de rentas, modelo ya probado en las décadas anteriores, aunque ahora resueltos desde el lenguaje moderno.

Resulta emblemático el edificio propiedad de Rodolfo Irazoqui y Sra., Bv. Oroño 44 bis, obra del arquitecto E. Roda, ya que en el mismo lote se asienta una construcción anterior tam- bién de renta resuelta según los criterios característicos de las primeras décadas del siglo. Arriba

En la nueva intervención de unidades más jerarquizadas, se manifiestan claramente los nuevos modos de organización de la planta a partir de la inversión de los patios, claridad de los ingresos y distribución de los locales. "Los nuevos departamentos debían reunir todo el con fort moderno, pero estudiados de tal forma que a pesar de ser construídos con los materiales y elementos más eficientes pudieran ser alquilados a precioss razonables"15. Innumerables ejemplos de casas para renta se construyen en la época conteniendo desde un mínimo de dos unidades hasta todas aquellas que el terreno y el ingenio del proyectista pudieran permitir.

A los edificios en altura y las casas para renta, se suman gran cantidad de viviendas individuales, generalmente de alto nivel de calidad, que presentan considerables innovaciones en cuanto a lo tipológico, en tanto respuesta a nuevas demandas habitativas: la diferenciación funcional, la incorporación del garaje o el nucleamiento de sectores húmedos, entre otros. El nuevo artefacto se desarrolla con cierta indiferencia respecto de las dimensiones del lote (excepto la planta baja).

Más allá de las obras singulares, destacamos las situaciones que resultan componentes de la forma urbana: las áreas o tramos de un considerable nivel de calidad ambiental definiendo un perfil unitario en la diversidad, con un lenguaje y un código común: el "Estilo Internacional". Significativos ejemplos son el tramo de calle Paraguay 1277 al 97 esquina 3 de febrero 1492 al 60, constituído por la agregación casi simultánea -entre 1947 y 1942- de diez unidades de viviendas en dos plantas, una en esquina y otra de planta baja. Las mismas no resultan arquitecturas sobresalientes ni responden a la categoría de obras de autor, sino más bien a un tipo de presencia urbana que asume ciertos valores de modernidad desde la particular constitución de esta ciudad. El loteo de la propiedad de Amelong (Viamonte, Ocampo, Sarmiento, San Martin), con su característico pasaje del mismo nombre es otro caso similar que se consolida con idéntica voluntad agregativa entre 1938 y 1942.

En general los tramos más interesantes se constituyen a partir de la esquina como los mencionados o el de Tucumán 1513-Paraguay 409 y siguientes; otros incluyen construcciones anteriores que renuevan su epidermis con los nuevos recursos linguísticos, aun conservando su distribución interior y las alturas convencionales con igual repercusión en cuanto a la resultante de conjunto. Los pequeños edificios de renta también se adecuan acertadamente a la situación de conjunto (Paraguay 424 y 448) sin que ello signifique una alteración del perfil dominante proporcionado soluciones tipológicas eficaces e innovadoras.

Hasta aquí, apuntamos algunas reflexiones exhortando a los lectores a continuarlas y problematizarlas. En ese sentido es que recogemos las palabras de Xavier Costa, quien plantea que el desafío esta en "...Reconsiderar la arquitectura moderna resistiendo los argumentos históricos que han construído el discurso dominante a lo largo de nuestro siglo, y que se basan en parámetros de autoría, de producción, de autenticidad, de obras maestras y de concatenación cronológica" e incorpora el concepto de "topografía" desarrollado por Deleuze y Guattari, para sostener que... "En vez de reconstruír un hilo lineal que permita considerar por razones de causa y efecto las producciones consideradas remitiéndolas a manera de árbol genealógico a figuras maestras, un estudio topográfico prima las estratégias de diseminación, de filtración y contaminación, a la vez que acepta entradas y lecturas múltiples".16

Almando Proyectos
Aborrecer los medios tonos y redescubrir el color. No amarrarme a una tibieza confortable. Fijar posturas y suspender la razón. Olvidar a los arquitectos que se visten de negro. Subastar lo claro, lo translúcido, lo patinado.
No olvidar lo mítico y lo ritual. Saber de la pasión en cuanto experiencia individual.
Paralizar lo que es, para que surja lo que puede llegar a ser.
No engañar mi espíritu repitiéndome.
Anular la fantasía y potenciar la imaginación. Purgar la mente y el alma. Que solo quede el lugar y el arquitecto.


Tu mano y mi materia

Mi geografía y tu acción.

Jessica Aguilera



De columnas y de Ritmos. Arriba

Al principio fue el alarife. Pero las casas empezaron a crecer, mansiones mayores cerraron el trazado de las plazas y la columna – que no ya el mero horcón de los conquistadores - apareció en la urbe. Pero era una columna interior, grácilmente nacida en los patios umbrosos, guarnecidos de vegetaciones, donde los troncos de palmeras convivieron con el fuste dórico.

En un principio, en casas de sólida traza, un tanto toscas en su aspecto exterior, como la que se encuentra frente a frente a la catedral de La Habana , pareció la columna cosa de refinamiento íntimo, destinada a sostener las arcadas de soportales interiores. Así, en muchos viejos palacios habaneros, en algunas ricas mansiones que aún han conservado su traza original, la columna es elemento de decoración interior, lujo y adorno, antes de los días del siglo XIX, en que la columna se arrojara a la calle y creara – aún en días de decadencia arquitectónica evidente – una de las más singulares constantes del estilo habanero.

...la increíble profusión de columnas, en una ciudad que es emporio de columnas, selva de columnas, columnata infinita, última urbe en tener columnas en tal demasía; columnas que, por lo demás, al haber salido de los patios originales, han ido trazando una historia de la decadencia de la columna a través de las edades.

No hace falta recordar aquí que, en La Habana, podría un transeúnte salir del ámbito de las fortalezas del puerto, y andar hasta las afueras de la ciudad, atravesando todo el centro de la población, recorriendo las antiguas calzadas del Monte o de la Reina, tramontando las calzadas de El Cerro o de Jesús del Monte, siguiendo una misma y siempre renovada columnata, en la que todos los estilos de la columna aparecen representados, conjugados o mestizados hasta el infinito.

En cuanto a los millares de columnas que modulan – es decir: que determinan módulos y medidas, un modulor... – en el ámbito habanero, habría que buscar en su insólita proliferación una expresión singular del barroquismo americano. Cuba, por suerte, fue mestiza – como México o el Alto Perú. Y como todo mestizaje, por proceso de simbiosis, de adición, de mezcla, engendra un barroquismo, el barroquismo cubano consistió en acumular, coleccionar, multiplicar columnas y columnatas en tal demasía de dóricos y de corintios, de jónicos y de compuestos, que acabó el transeúnte por olvidar que vivía entre columnas, que era acompañado por columnas, que era vigilado por columnas que le medían el tronco y lo protegían del sol y de la lluvia, y hasta era velado por columnas en las noches de sus sueños.

La multiplicación de las columnas fue la resultante de un espíritu barroco que no se manifestó – salvo excepciones – en el atirabuzonamiento de las pilastras salomónicas vestidas de enredaderas doradas, sombreadoras de sacras hornacinas. Arriba

Las columnatas de La Habana, escoltando sus Carlos III de mármol, sus leones emblemáticos, su India reinando sobre una fuente de delfines griegos, me hacen pensar – troncos de selvas polibles, fustes de columnas rostrales, foros inimaginables – en los versos de Boudelaire que se refieren al temple au de vivants piliers/ laissaient entendre de confuses paroles.
Yoruba yo soy, lloro en yoruba
lucumí.
Como soy un yoruba de Cuba,
quiero que hasta Cuba suma mi llanto yoruba;
que suba el alegre llanto yoruba
que sale de mí.

Yoruba soy,
cantando voy,
llorando estoy,
y cuando no soy yoruba,
soy congo, mandinga, carabalí.
Atiendan, amigos, mi son, que empieza así:

Adivinanza
de la esperanza:
lo mío es tuyo,
lo tuyo es mío;
toda la sangre
formando un río.

La seiba con su penacho;
el padre con su muchacho;
la jicotea en su carapacho.
¡Que rompa el son caliente,
y que lo baile la gente,
pecho con pecho,
vaso con vaso,
y agua con agua con aguardiente!
Yoruba soy, soy lucumí,
mandinga, congo, carabalí.
Atiendan, amigos, mi son, que sigue así:

Estamos juntos desde muy lejos,
jóvenes, viejos,
negros y blancos, todo mezclado;
uno mandando y otro mandado,
todo mezclado;
San Berenito y otro mandado,
todo mezclado;
negros y blancos desde muy lejos,
todo mezclado;
Santa María y uno mandado,
todo mezclado;
todo mezclado, Santa María,
San Berenito, todo mezclado,
todo mezclado, San Berenito,
San Berenito, Santa María,
Santa María, San Berenito,
¡todo mexclado!

Yoruba soy, soy lucumí,
mandinga, congo, carabalí.
Atiendan, amigos, mi son, que acaba así:

Salga el mulato,
suelte el zapato,
díganle al blanco que no se va:
de aquí no hay nadie que se separe;
mire y no pare,
oiga y no pare,
beba y no pare,
coma y no pare,
viva y no pare,
¡que el son de todos no va a parar!

Son número 6.
Nicolás Guillen – El Son entero.

¡José Ramón Cantaliso,
canta liso! Canta liso
José Ramón.
Duro espinazo insumiso;
por eso es que canta liso
José Ramón Cantaliso,
José Ramón.

En bares, bachas, bachatas,
a los turistas a gatas,
y a los nativos también,
a todos, el son preciso
José Ramón Cantaliso
les canta liso, muy liso,
para que lo entiendan bien.

Voz de cancerosa entraña,
humo de solar y caña,
que es nube prieta después.
Son de guitarra madura,
cuya cuerda ronca y dura
no se enreda en la cintura,
ni prende fuego en los pies.

Él sabe que no hay trabajo,
que el pobre se pudre abajo,
y que tras tanto luchar,
el que no perdió el resuello,
o tiene en la frente un sello,
o está con el agua al cuello,
sin poderlo remediar.

Por eso de fiesta en fiesta,
con su guitarra protesta,
que es su corazón también,
y a todos el son preciso,
José Ramón Cantaliso
les canta liso, muy liso,
para que lo entienda bien.

José Ramón Cantaliso
Nicolás Guillen. El Son Entero.





La ciudad de las columnas (sobre proyectos para el malecom dela habana - Cuba) Arriba

Columnas, ritmos, recovas, sonidos, viento, marea, sol. El Malecón, lugar de contacto, un recorrido, un edificio. Yoruba, Prince, Guillén... fusión de culturas.Millones de recovas superpuestas, millones de sonidos y de ritmos, millones de posibles edificios.Los pasos, los huracanes, las olas, el calor, el frío, la luz, se conjugan y se alternan para hacer una gran melodía, en un edificio cuya capacidad de mutación es tan grande que hasta podría desaparecer.
   




Proyecto: Ana Valderrama, Silvia Farías Lafon, Javier Valderrama.




Proyecto: Miguel Balaguer

Vacío sobre vacío

Una voluta

Un caracol

Un ojo

Una mirada

Al interior de la Habana

Espacio Cultural





Proyecto: Virginia Dei Cas

Mariano Dedina

Florencia Fernández



Obras y proyectos. Arriba

Obra: Cooperativa Telefónica

Ubicación: Corrientes 930

San Martín de las Escobas (Sta.Fe.)

Proyecto: Bianchi, Cuffaro, Grillo

 





El interior del interior

Bianchi - Cuffaro - Grillo

Obra: Reforma vivienda

Ubicación: San Martín 1865

Frank (Sta.Fe.)

Proyecto:Walter Taylor(1997)

 





El interior del interior

Walter Taylor

Obra: Casa Donayo

Ubicación: Rosario Oeste

Proyecto: Quique Franco

 





Cuatro casas en Rosario

Costa y Valenzuela

Silvina Cuffaro

Quique Franco

Antenor Biga





Obra: Casa - Estudio

Ubicación: Rosario Oeste

Proyecto: Bernardo Biga

 





Obra: Vivienda unifamiliar

Ubicación: Rosario

Proyecto: Costa & Valenzuela

 

 





Obra: Vivienda unifamiliar

Ubicación: Rosario Oeste

Proyecto: Cuffaro

 

 


 





Precinto de la trama Arriba

Sobre la premisa de irredención de la trama urbana y planteando la ruptura de su mera continuidad, proyectar en los "bordes" deflecados de la ciudad, la ärquitectura"(usos, formas, espacios y materialidades) sugeridas y demandadas por cada sitio en particular mediante la "coagulación" (mezcla de los elementos relevados a manera de testimonio físico temporal de la relación campo-ciudad.





Nicolas Schiavi; Eduardo Martinelli

Docente: R. Shira




Guillermo Conte, Alejandro Brock, Jorge Murabito

Docente: J. Lattanzi




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