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Revista Matericos Periféricos 5

Editorial por MARCELO BARRALE

Nuevamente remitimos al maestro Lito Nebbia.
En el editorial del MP 3 aludíamos a Melopea (1) como manera de construir.br> Esta vez reproducimos un tema de Lito, “Yo no permito” del LP titulado “Para que se encuentren los hombres” grabado en Bs.As. en noviembre de 1983, conjuntamente con el Cuarteto Zupay.
En un clima generalizado de dificultades económicas y laborales, que afecta fuertemente la actividad de los arquitectos y sus estudios, y aclaro lo de los estudios porque sigue siendo el modo de realizar la profesión de la mayoría de los colegas próximos, y que también nos sacude en el ánimo social, individual y familiar, seguimos jugando nuestras fichas en este proyecto.
Con un material inédito que ya nos quema en las manos, producido durante el año 2000, en el marco del Ciclo de Conferencias Idea y Materia en el Arte y la Arquitectura de dominó, con momentos maravillosos como la cada vez mas consistente charla de Pablo beitía sobre el Xul Solar, o la noche de Mauro Machado y Marcelo Villafañe, o la felicidad transmitida por el hacer de Solano Benitez de Paraguay y el escultor Daniel Andrino de la escuela Musto, y la fantástica travesía del taller Galli a Chile a visitar nuestros amigos de Ciudad Abierta, salimos con esta Matéricos 5, con muchas novedades.
Hemos ampliado el grupo de trabajo con personas invitadas como Diana Chiatello y Gustavo Parets, que no pertenecen al Taller, que han aportado material nuevo y diverso. En otros casos, como Carolina y Vanesa se han hecho cargo específicamente de la página web, que marcha muy bien.
El tema de tapa, el territorio que dá motivo al proyecto de “Arquitectura de la periferia”, y en consecuencia a la investigación que desarrollamos dentro del programa del CIUNR, se incluye porque creemos estar llegando al final del mismo.
Todo lo demás, es la potente producción del Taller Galli, de sus docentes, sus alumnos, sus graduados y adscriptos, y principalmente de dominó con la movida del concurso, que ha sido farragosa, pero que culminó exitosamente.
Finalmente, un saludo a nuestra prima la 041, que en su número 4, reproduce un material con el cual estamos en un todo de acuerdo, y que seguramente la seguirá nutriéndola con frescura, futuro y esperanza, para el bien de la arquitectura rosarina.
Al flaco Galli, una invocación permanente y a los estóicos auspiciantes, muchas gracias.

(1)Sello discográfico independiente conducido por el músico.
    Sumario.

  1. Concurso Idea y Materia para viviendas específicas estudiantiles
    El desafío de pensar cómo vivir y estudiar en el mismo lugar
    Por Natalia Ferrucci, Cintia Hetch y Luciano Bluma

    Dictamen del Jurado

    Proyectos


  2. Mensiones

  3. Incisiones
    Reportaje a Daniel Massa y Pablo Barese
    por Diana Chiatello

    Ciudad Tomada
    por Savrina Gobbato

    La construcción de la ciudad contemporánea
    por Gustavo Parets

    Futuros
    por Alejandro Romagnoli

    El umbral de la barranca
    por Bibiana Cicutti, M. Garrofé y Bibiana Ponzini


  4. 4 casas en rosario
    Sandra Marchesi
    Cristian Mare y Carlos Candia
    Luis Appiani y Javier Elías
    Emilio Farruggia


  5. El taller arquitectura de la periferia
    Trabajos de proyecto 2, 1999
    Arquitectura de la periferia. 20000 Viviendas para rosario
    por Gustavo Cataldi


  6. Sociales
“yo sé que no puedo morir por ahora,
y la razón es que ando muy ocupado,
pero suceden cosas diariamente,
que intentan liquidar mis sentimientos
y yo no hago caso

yo no permito que me impidan seguir
yo los invito a que me vean seguir
y si lo intento es porque estoy convencido
que para lograr algo hay que insistir

me encontré ayer con pibe de 15
me preguntó que como había hecho
yo no quise aburrirlo con mi rollo
de que aún sigo intentando
y pensé que era mejor decir

yo no permito que me impidan seguir
yo los invito a que me vean seguir
y si lo intento es porque estoy convencido
que para lograr algo hay que insistir

por eso si mañana comprás el diario
y lees de nuevo que todo anda mal
y en el trabajo te dicen que no vuelvas
buscá una mano amiga
apurá tu paciencia
alimenta tu fuerza
de que sirve que te anules
crecé en otras direcciones
que no te importe (..............)
y no tengas qué decir.

yo no permito que me impidan seguir
yo los invito a que me vean seguir
y si lo intento es porque estoy convencido
que para lograr algo hay que insistir




El umbral de la barranca. Arriba
En torno al desarrollo de la ciudad y sus márgenes.*

B. Cicutti, M. Garrofé, B. Ponzini, arqts.
Fotografía: W. Salcedo, arq.

Rosario, julio de 2000.

“La palabra contiene transformación, inundaciones, vado, albarda, aprisco (como a modo de cobijo), el umbral es la fuente”.
Umbrales, Eleonora Traficante, etc. ensayo-teoría-crítica. Vol. 8 -Espacios Artísticos-1996.

Los comienzos de Rosario evidencian un lento proceso de asimilaciones culturales signadas inicialmente por las actividades rurales y su carácter de tránsito dentro de la marginalidad colonial. “Poco importó la historia para Rosario; y bastante apartada de su autoridad y alejada del procurato no era más que un caserío enclavado entre río y tierra esperando al Tiempo que mucho tardó en venir. La Historia lo rozó al pasar y estuvo incluida en los principales acontecimientos, pero es la Geografía y la Economía natural lo que le dará el título de ciudad magnífica” .
La costa fue reconocida como puerto natural por sus primeros habitantes, motivando su uso espontáneo para actividades fluviales, entre las que, como lo señalara Juan Álvarez, estaban incluidas las ilegales. Para ello utilizaron los senderos naturales producidos por las aguas en la barranca, transformándolas en bajadas al río: la de San Lorenzo, la del Espinillo -donde desembarcara el ejército de Urquiza en su marcha hacia Buenos Aires-, la de Gómez Recio -llamada también Bajada Grande, actual Sargento Cabral-, la Santa Cruz sobre la actual calle Ayacucho, etc.
Años más tarde el sistema del puerto -edificios administrativos, muelles, depósitos, elevadores- junto con la red ferroviaria constituirán un documento emblemático de la modernidad vinculada al modelo de país agro exportador, en torno al cual se produce un abrumador despliegue económico social en el primer borde de la barranca. En estos años arriban a la ciudad contingentes poblacionales de notable envergadura, localizándose en el sector no sólo las sedes de una inusitada actividad vinculada al comercio de la importación sino también los contenedores sociales del impulso inmigratorio del cual se nutre: Asilo de Inmigrantes, fondas, hoteles y pensiones, alternando ranchos con pretenciosas edificaciones.  Arriba


La particular ubicación de la Bajada Grande sirvió como vínculo entre la ribera y el Camino Real, generando la matriz fundacional de la ciudad, la cual, con el trazado de sus primeras calles y el posterior amanzanamiento; queda vinculada desde su génesis con el Bajo y su función portuaria.
A partir de la declaratoria de ciudad y su definición como puerto de la Confederación se da el impulso definitivo para el crecimiento de la incipiente actividad portuaria con la consecuente valorización de la tierra urbana relativa al área y a las principales vías de acceso a la misma. Por iniciativa de aquellos miembros de la burguesía mercantil en formación, que en el transcurso de las décadas siguientes se convertirían en notables dirigentes en procura de la autonomía municipal y el control de la aduana, se formaliza normativamente esta idea de ciudad a través de sus primeros planos y ordenanzas, en un intento por controlar el crecimiento, la construcción y renovación urbanas, conforme al desarrollo de las necesidades funcionales.

  * Este texto reelabora avances realizados con el Proyecto de Investigación Conocer y Cuidar la Ciudad en que Vivimos acreditado en la UNR (1995-99): Informe técnico El bajo y sus bajadas, elaborado por M. Garrofé. En la actualidad se retoman los aspectos específicos vinculados a la costa en el Proyecto El reconocimiento cultural y puesta en valor del patrimonio costero de Rosario. Hipótesis de integración urbana.
Hernández, Fausto: Biografía de Rosario, Ciencia, Rosario, 1939, (p. 47-48).


Así “.....definieron una vía pública que se conoció por Calle del Bajo, frente a la que, ya en 1876, se alineaban quince pulperías y cinco puestos para el expendio de carne, además de otros veintidós negocios y talleres. Hasta 1868 solamente existía acceso cómodo a esa vía pública transitando la Bajada, actual Sargento Cabral, razón por la que tanto ésta como aquella eran permanentemente reparadas y mejoradas con escombros y escorias, tareas que corrían a cargo de la Municipalidad y el Gobierno Nacional y, también, de empresarios establecidos en el paraje”.   (2)

La Bajada Grande y la Calle del Bajo, fueron las primeras vías de relación entre el puerto y la ciudad, y las primeras en alojar una variada gama de actividades; con una permanente acción transformadora del paisaje de la ensenada, ya sea por causas naturales o por el agotamiento de sus posibilidades funcionales, que llevarán al terraplenamiento y a la construcción de la Av. Belgrano y de la concesión del puerto a partir de 1902 a la firma Hersent et fils, Schneider et Cie, por un lapso de cuarenta años. “En cuanto al aspecto cualitativo, la inversión está dirigida principalmente a la construcción de los elementos urbanos necesarios a la actividad comercial: locales, depósitos corralones, barracas, etcétera. El requerimiento residencial, ineludible por otra parte se plantea subordinado a la actividad mercantil”.   (3)
En sus comienzos, el puerto contó con instalaciones desde la Bajada Grande hasta la Bajada Santa Cruz, las primeras del sector fueron el Muelle de Hopkins (1856), luego reconstruido como Muelle de Castellanos (1859) con su agregado (1860), los Almacenes Danunzio (1856-57), de la Aduana y los Muelles Nacionales (1885). Siguiendo hacia el sur, los muelles del Gas y de Comas (1859) con sus depósitos.  Arriba

“Hacia 1884 las arenas comenzaron a cegar la inmensa y excelente rada de más de veinte metros de profundidad existente frente a la Bajada Grande, con la cual quedó totalmente alterada la conformación de la ruta fluvial frente a nuestra ciudad, y las obras del puerto completaron este proceso que torna a veces incomprensibles ciertos pasajes de la historia local: el río tiene ahora su cauce paralelo a la ribera; pero no fue ésta su característica durante el siglo XVIII y hasta poco antes de finalizar el siglo XIX. En ese entonces, la Bajada Grande fue el centro de la ensenada limitada por la punta ‘del Norte’ (calle Jujuy y Mitre) y la punta ‘de los sauces’ (calles 3 de Febrero y Chacabuco).”   (4)

El paisaje inicial de las calles se había ido conformando por el surgimiento espontáneo de las instalaciones que dieron solución a la demanda portuaria, sin previsión respecto a las fluctuaciones del río ni al continuo crecimiento de las actividades. Estos inconvenientes se paliaron con la construcción de la Avenida Belgrano para lo cual, por ordenanza del 14 de marzo de 1899, se aprueban los planos realizados por Obras Públicas, definiendo para la misma un ancho de 50 metros, desde San Martín hasta Chacabuco que se reduce a 30 metros hasta alcanzar el Bv. Argentino y autorizando el desmonte de algunas calles para vincularlas a la nueva avenida. Ésta se construye sobre un relleno de tierra de 3 metros por encima de la vieja Calle del Bajo, sepultando al primitivo conglomerado, paulatinamente reemplazado por la construcción de un nuevo frente de edificios en normativa edilicia. En la ribera, al sur de calle Maipú, se suplanta el caos de muelles individuales por el orden del nuevo puerto único, quedando el norte destinado a los muelles de los distintos ferrocarriles que se iban instalando.

Desde estas dos calles, las primeras actividades vinculadas al comercio portuario se expandirán al resto del sector, junto a otras complementarias, como las industriales, comerciales afines, entre cuyos primeros establecimientos se destacan los Molinos de Jaime San Miguel y de Santiago Sanguinetti, las fundiciones Atkinson & Selfer (Maipú y Urquiza) y Santiago Rigetti “Helvética” en la calle San Martín; a los que se sumaron, entre muchos otros, el Astillero de Craviotti, Ciarlo y Rebagliatti y la Ferretería y Pinturería Chiesa (San Lorenzo 1050-54), junto con la sede de importantes instituciones como La Bolsa de Comercio (San Lorenzo y Sarmiento) y la Compañía de Seguros La Rural (San Lorenzo 1055). Se genera así una continua recalificación, que provocará la sustitución de las actividades productivas primeras (Molino de San Miguel 1856-76), por almacenes y residencias (edificio de Santiago Pinasco, 1907-08) en la Bajada; así como también se emplazarán los edificios para actividades funcionales al área: la primera aduana que funcionara en la casa de Cayetano Carbonell, sería reemplazada por el edificio de la Aduana, proyecto del Arq. Enrique Aberg (1876), hasta alcanzar su grado de expresión actual con la construcción de la nueva Aduana proyecto de Juan Ochoa iniciado en 1912, todos en el mismo sitio, conformando junto al FFCC (Estación Rosario Central) y al conjunto de la Municipalidad, Iglesia y plaza 25 de Mayo, el triángulo activo de la ciudad.

Al mismo tiempo, la nueva traza ribereña definía su extensión y calidad: al norte se conecta con las calles Tucumán y Catamarca, convertidas mediante sus respectivos desmontes en bajadas, y al sur con el proyecto del Monumento, sobre la entonces Plaza Brown, luego Belgrano. Diseñada como boulevard, con cantero central y forestación, la Avenida Belgrano va mudando su fisonomía para transformarse en lugar jerarquizado para el asiento de residencias de alto costo, con características edilicias que se extendían a las calles transversales.  Arriba

Junto con residencias de severa resolución, un nutrido grupo de hospedajes y hoteles se localizan en el sector de las bajadas en el primer borde de la costa. Allí se producirá una zona de mixturas y encuentros interétnicos que dan cuenta de ese proceso de asimilaciones culturales que mencionáramos al comienzo. En lo arquitectónico, esto se traducirá en la adopción de una versatilidad lingüística incorporada aditivamente a la resolución de conjunto. Se destacan aún hoy, la presencia de los hoteles de France et Angleterre (Córdoba 625), Savoy, Britannia (San Martín 360), Hotel Hansa (Sto. Cabral 156), Hotel de la Paix (Sarmiento y Urquiza), Hotel Argentino (Urquiza 51 -y Sarmiento-), Hotel de Mayo (San Lorenzo y Sarmiento), dentro del inusitado despliegue de fondas, teatros y varietés, como el Olimpo (Mitre entre Urquiza y Sarmiento), el Litoral -reconstrucción de La Esperanza- (San Martín 109), el café La Bolsa (San Lorenzo 1239) más tarde Cine-varieté, etc.
Un aviso publicado en el diario La Capital durante 1881, testimonia con precisión los referentes más destacados del sector, al tiempo que ofrece las bondades hoteleras:

“A LOS VIAJEROS PARA EL ROSARIO
El 1º de enero de 1881 se abrió el GRAN HOTEL ARGENTINO.
CALLE DE URQUIZA 51

El hotel está inmediato al ferro-carril, al correo, a la aduana y al puerto. Los cuartos son numerosos, bien ventilados, con puertas y ventanas a la calle. Los muebles enteramente nuevos y muy elegantes. El cocinero es de primer orden. El personal es numeroso y el servicio esmerado. El hotel dispone de salas y alojamientos para familias, independientes de las demás habitaciones.
Los precios son módicos: así esperamos que los señores viajeros visitarán al Gran Hotel Argentino.
ANTONIO VITALE”


Los trabajos destinados a proveer de servicios a la ciudad también dejarían su impronta en el paisaje urbano. El principal elemento transformador sería la instalación del primer tramway y la consiguiente necesidad de empedrado y nivelación de las calles para su funcionamiento, la construcción de plantas de provisión de agua filtrada sobre la barranca y la iluminación a gas, seguidos por los trabajos de renovación de los éstos servicios, con las instalaciones de aguas corrientes, de cloacas y desagües, la iluminación eléctrica, el tranvía eléctrico y el ómnibus.

Arriba Esta infraestructura no sólo modificará el paisaje físico y natural, sino también los hábitos de uso del espacio público, que ampliado y calificado convocaría mayor cantidad gente en las calles y paseos, generando más vida social y disfrute de la ciudad y a la vez mayor reconocimiento y cuidado.

La inversión en la edilicia rosarina, en aumento desde comienzos del siglo XX, se extenderá durante toda la década del ‘30 a pesar de la crisis económica, encontrándose al comienzo de la siguiente con el fin de la concesión de explotación privada del puerto (1942) y con un proceso de retracción en la construcción.
En este período la inversión se dará en trabajos de renovación y completamiento urbanos, cobrando mayor impulso el tema residencial, ya cubierto el productivo y comercial, atendiendo en número y calidad a la demanda habitacional, con énfasis en la representación simbólica de una sociedad burguesa exitosa. Construyendo sin pausa a lo largo de casi cincuenta años, dentro del concepto decimonónico de modernidad, abierto a la idea de progreso arquitectónico ecléctica, por agregación de novedades y de mezcla por selección operativa de tipos y estilos de fachada y conteniendo con los recursos de la composición, el despegue en altura de los edificios, intentando mantener la escala de calle decimonónica.
El paso del tiempo y los avances culturales conducirán a un necesario replanteo, tanto de las plantas alineadas con sucesión de cuartos como de las de tipo compactas, compuestas académicamente, a las nuevas dimensiones de los lotes y de las rentas a obtener, con la redimensión de los espacios y la incorporación de nuevas estrategias funcionales que crearían mixturas tipológicas cuando no confusión organizativa. Un cambio cualitativo respecto de la ventilación y el asoleamiento, será el reemplazo del patio por el aire y luz en los edificios en altura, reestudiados desde el movimiento moderno con propuestas de soluciones inéditas, como el diseño de departamentos de un ambiente en pisos a medios niveles con acceso a un patio trasero, o de pequeños departamentos compactos separados por patios propios, rodeando un patio-pasillo común, en un lote en profundidad.

Se conformará así una zona con particular identidad urbana por el protagonismo del paisaje ribereño, receptor del descenso de las calles desde la cuadrícula, unido en sus extremos a dos parques costeros significativos, el Parque España al este -de reciente data, producto de la revalorización continua de la costa y del río- y el Monumento y Parque Nacional a la Bandera al oeste -de profundo contenido histórico-, territorio de “umbrales”, zona de intercambio, de desdibujamiento de límites: límites entre lo construido y lo natural, entre el orden y la desviación, entre el ámbito de lo privado y de lo público.
Identidad conformada por la culturización de los originales accidentes geográficos, en una frontera de ricos matices, casi los únicos donde el tránsito de la ribera en explanada, las barrancas naturales y el llano elevado del asiento de la ciudad, sustentaron las ancestrales actividades fluviales, comerciales y de servicio, que llevaron a desmontes y rellenos para su relocalización y desarrollo, conformando un singular enclave en armonía con la rigidez de la cuadrícula.
De estos elementos en juego se fue definiendo este borde de la ciudad, que a partir de sucesivas intervenciones y consolidaciones, con el trasfondo de un ‘intenso’ pasado, aglutinaron a la ciudad original y se expandieron al resto en crecimiento, con diferentes improntas históricas y particulares expresiones arquitectónicas y urbanísticas.

  (2) MIKIELIEVICH, W., Hallazgo en Avenida Belgrano, en Revista de Historia de Rosario N° 33. Rosario, 1981, (p. 197).
  (3) CABALLERO, A.: Rosario, propuesta para un reconocimiento de estructura económica, social y urbana, en Revista Summa N° 28, 1970, (p. 33).
  (4) MONTES, A.: Santiago Montenegro, Fundador de Rosario, en Revista de Historia de Rosario N° 17-18. Rosario, 1969, (p. 29).





LA CONSTRUCCION DE LA CIUDAD CONTEMPORÁNEA.
ROSARIO, ÁREA CENTRAL.


Gustavo Parets
Julio de 2000 (1)

Arriba

Indagar sobre la construcción de la ciudad y las formas que asume su regulación normativa, plantea la necesidad de analizar como funciona el mercado inmobiliario a través de las prácticas de los distintos sectores, con sus respectivas capacidades de incidencia, en el proceso de construcción de la ciudad, y en este caso particularmente en el área central.

Más que una estructura únicamente espacial, la ciudad es un proceso temporal, un devenir en el que interactúan los componentes formales con diversas estructuras como lo son los agentes constructores e inmobiliarios y el poder político administrativo .(2) Un particular acuerdo entre estos agentes se puede encontrar al aprobarse el Plan Regulador de 1967 y sus instrumentos normativos - Código Urbano y Reglamento de Edificación; dispositivos que se encuentran actualmente en vigencia sin sustanciales modificaciones y que constituyen el legado jurídico.

Analizaremos la materialización de este acuerdo sobre la ciudad existente en dos momentos históricos. En el primer período, haremos referencia al proceso de sustitución acelerado de la “ciudad anterior” que se produce en el área central. Area central de una alta consolidación del tejido construido y fundamentalmente una total dotación de servicios infraestructurales y de equipamiento.

Arriba  Para considerar dicho período, nos remitiremos al trabajo del Arq. Oscar Bragos denominado “Mercado inmobiliario y transformaciones edilicias” (CURDIUR, FAPYD, 1991), el que analiza el lapso comprendido entre los años 1966 y 1985, el que a su vez, divide en cuatro subperíodos. Creemos que basa su estrategia en contemplar ciertos aspectos.

Por un lado, considera seis zonas de valor de la tierra homogéneo según su posición en el territorio del área central, y lo vincula con el volumen de lo edificado, desagregando los tipos y usos del construido, entre los que sobresale notablemente la vivienda colectiva en altura, y en menor medida, el comercio y oficinas.

Por otro lado, produce una especie de radiografía de los actores intervinientes en la construcción y transformación del área central (agentes inmobiliarios y empresas constructoras) y su articulación con los ciclos productivos de ese momento histórico .(3)

Creemos que el objetivo del trabajo no es ponderar la calidad de la ciudad producida en términos urbano-arquitectónicos, sino remarcar la resultante de la alianza de interes en acciones concretas.

A partir de una tendencia que se visualiza claramente en el trabajo citado, especialmente en el último subperíodo considerado (1981-85), la tendencia registra por ejemplo, una reducción de la superficie del construido del 75% con respecto al subperíodo anterior (1976-80).

Se reduce a “cero” la construcción de vivienda colectiva en le microcentro y su entorno inmediato (zonas de valor de la tierra homogéneo 4, 5 y 6); si bien la tendencia histórica fue baja. Para la misma área, también se reduce la superficie construida de oficinas y comercios (uso predominante en el área).

En este punto es donde nosotros pretendemos ubicar el “quiebre” o crisis del paradigma del modo de gestionar la construcción de la ciudad involucrando a todos los actores y sus roles (empresas constructoras, agentes inmobiliarios, poder político-administrativo). Esto nos remite entonces, al segundo período que abarcaría los últimos diez años, donde se combinan aspectos paradójicos, como es la consolidación de la gestión urbanística de la ciudad en democracia y la complejización y deterioro de los ciclos político-económicos conocidos como Plan Austral, hiperinflación del 89 y Plan de Convertibilidad del 91.

Arriba  Esta crisis del modelo anterior produce procesos de diversa índole, como es una fuerte desinversión en el tejido del centro tradicional y en determinadas arterias con usos especializados, con el consiguiente deterioro de la calidad ambiental y de la imagen urbana. Por otro lado, las realizaciones urbanísticas del poder público local en los últimos años, han posibilitado la puesta en valor de otras zonas del área central, anteriormente deprimidas, sin olvidarnos del surgimiento de nuevos modos de gerenciamiento y producción de las estructuras comerciales (shoppings, hipermercados, etc.).

El modelo político-económico vigente produce una dualidad; por un lado, el acceso de las clases media-baja, media y alta al crédito para vivienda y emprendimientos comerciales, en dólares y en pesos (esto último, no se registraba desde principios de siglo), si bien a tasas cuasi usurarias respecto de la inflación, y por otra parte, el modelo fragmenta y/o excluye sociocultural y urbanamente, conformando “una Rosario bis” cercana a los 200.000 habitantes, producto de las migraciones internas.

Esta paradoja produciría una tendencia de la inversión de emprendimientos medianos con capitales locales para la vivienda de “alto standing” sobre la costa central y los enclaves valorizados por la acción urbanística (doble traza de Wheelwright, frente de Pellegrini sobre Parque Independencia, Parque Urquiza); también se priorizaría para invertir en residencia la Segunda Ronda (27 de Febrero y Av. Francia) muy bien dotada infraestructuralmente y con un transporte público regular.

La zona financiera y bancaria requiere de centralidad sin residencia, aunque con equipamiento de apoyo. En las zonas de deterioro o fuerte desinversión urbana, ya sea en el tejido o en determinadas arterias, el Municipio debería gestionar o promover las inversiones.

Por último, y para remarcar el objetivo de construir una ciudad con una imagen urbana contemporánea, creemos necesario retomar una idea volcada en el Informe Parcial “Alianzas y Forma de la ciudad: mercado inmobiliario/normativa urbana”: ...”Profundizar en el estudio de estos procesos y su incidencia en la definición de ciudad actual y futura, es un desafío intelectual pero, fundamentalmente, una necesidad imperiosa de un factible poder político-administrativo con vocación de incidir positivamente en la proyectación y construcción de la ciudad”... (4)

Arriba Es necesario, en vista a la definición de un plan de ordenamiento del área central, recomponer los acuerdos entre los actores involucrados en el proceso de construcción de la ciudad, para que la misma encuentre modelos de gestión que posibilite la constitución de mercados más amplios, permitiendo incrementar el flujo de inversiones a los fines del mejoramiento de su condición urbana.

El paisaje heterogéneo de la ciudad heredada es el material físico a partir del cual reproyectar la imagen de esa ciudad, en donde la normativa debería redefinirse considerando la estructura espacial en función de su uso capitalista, de los nuevos y dinámicos modelos de consumo de los espacios urbanos, y del rol político actual de la acción del diseño de la ciudad y su arquitectura.

El área central pertenece a un mundo que no se puede condenar al olvido y que no se puede abandonar a la natural destrucción del tiempo, más allá de las particulares prácticas que adopten cada uno de los actores involucrados.

La apuesta que puede realizar un Plan de Ordenamiento del Area Central es la definición de políticas que tiendan a la consolidación del «centro» como categoría no solo referente a la materialización espacial, sino también como un núcleo «duro» y presente desde el punto de vista socio-cultural en la memoria de la ciudad, entendiendo a la socio-cultura como la construcción de “un sentido colectivo” dentro de un momento histórico complejo .(5)

  (1) La base del presente Artículo es un informe realizado en mayo de 1997.
  (2) En referencia al poder político administrativo municipal destacamos su influencia en la generación de redes de infraestructura y servicios a partir del presupuesto de la obra pública. En cuanto a las jurisdicciones nacionales y provinciales es obvio que anteriormente a la aparición del nuevo modelo de privatización de servicios, el sustento de su accionar era el volumen de inversión generado por la obra pública.
  (3) Entre los factores que más incidieron en la expansión de la actividad fue la implementación de políticas de fomento a la industria de la construcción, tales como las Leyes de Desgravación Impositiva, la de Propiedad Horizontal, etc..
  (4) FEDELE, J. y PARETS, G.: “Alianzas y forma de la ciudad: Mercado inmobiliario y normativa urbana”. Informe. Rosario, abril de 1997.
  (5) Se debe ser muy reflexivo al adoptar categorías muy tentadoras como son las de «descentralización» o áreas de «nueva oportunidad». Los flujos financieros y comerciales están globalizados -controlados por muy pocos- y el modelo económico resultante tiende a la concentración y a la diversificación productiva, por un lado, y a la exclusión y fragmentación social y urbana, por otro. Es por ésto, como mínimo, que la relación de «el centro» con estas otras alternativas -no verificadas en su factibilidad de generar renta- debe darse de modo complementario y no en competencia, complemento que en su síntesis sea posible poner en valor la capacidad del patrimonio cultural, localizado en el área central, en términos de identidad así como de inversión o valor agregado alcanzado en una acumulación histórica de varias generaciones.


Viviendas estudiantiles

El desafío de pensar como sería vivir y estudiar en el mismo lugar....Concurso "Idea y materia para viviendas específicas de estudiantes.



 








Proyecto ganador Arriba

Equipo: "Pirulo.com"


El Primer Premio es el que aborda con mayor claridad la Problemática Estudiantil descripta en las Bases,
considerándose innovadora. Se destaca la flexibilidad del contenedor, el espacio común, y la relación de cada unidad
de habitación con dicho espacio aunque hay aspectos de privacidad que deberán tenerse en cuenta al momento de
desarrollar la profundización del proyecto. Se considera de todos modos que aporta a una redefinición conceptual del
hábitat estudiantil.
La unidad finalmente se constituye en el espacio que cada grupo de alumnos podrá apropiarse , siendo el mobiliario
una de sus virtudes. La materialidad es clara, utilizando los elementos que las bases solicitaran. Aquí nuevamente se verifica la validez de la propuesta.

Mensiones:  Arriba








Mensión Casilda.

Equipo: Der Fünf
Sergio Ferrer Petit
Laura Tavolini
Ceciclia Murillo
Vanina Rugegri
Marcelo "el Flaco"Oeshlager




Mensión Zavalla.

Equipo: suplente
Mensión Casilda

Equipo: dilema



Obras y proyectos.  Arriba

Alumnos del Taller.

20.000 Viviendas en la periferia
Docente: Joge Lattanzi

El proyecto para 20.000 viviendas está ubicado en la periferia de Rosario y básicamente lo constituye un sistema de diferentes densidades organizado a partir de un eje determinante. El manejo de las diferentes densidades está dado progresivamente desde el eje, determinando sobre este la mayor densidad y disminuyendo a medida que se aleja del mismo. El sistema se encuentra ubicado en la periferia de forma precisa; los sectores menos densos están próximos a la ciudad que va desapareciendo, creando un espacio de amortiguación entre el crecimiento de la ciudad y las 20.000. O sea, desde el proyecto se enfrenta a la ciudad con la misma debilidad con que la ciudad enfrenta al campo. Igualmente pasa con el sector de mayor densidad aledaño a la fuerza del campo. El proyecto en sí, es un sistema compuesto por tiras que van de mayor a menor densidad. La representación del proyecto está dada por tiras de acetatos manchadas. Se entiende que los sectores negros opacos son los de mayor densidad y artificialidad, es por eso que en este se encuentran las viviendas con más características urbanas; y los sectores celestes transparentes son los de menos densidad y tiene que ver con lo que se percibe de la foto aérea (quintas, viveros, etc.), en este están las viviendas con características rurales. + densidad - Estas tiras, que al encontrarse en masa, generan un elemento de esta característica: La diversidad de espesor de proyecto (largo de tiras) y proporción de densidades, varía por la ubicación con relación a lo que lo rodea. Existen sectores críticos en el proyecto: son cuando toca lo construido de la ciudad. Es por eso diferentes, para que ese contacto sea más suave, más amigable: serán tiras compuestas por árboles y sector verde (para recreación y esparcimiento) o con una total o mayor proporción de baja densidad, y nula de alta densidad. Las distintas tiras de viviendas están organizadas a partir de una calle principal colectora. Entre tira y tira se encuentra una calle secundaria que permite la circulación desde los sectores más alejados hacia el colector principal. La composición de cada tira es diferente a otras por la diversidad de situaciones que encontramos dentro de la periferia. Pero todas ellas tienen un mismo elemento que las conforman: MUROS. La densidad de las tiras está materializadas por la densidad de los muros. Los muros van desapareciendo y se cortan a medida que se alejan del eje o calle colectora. Las casas se encuentran entre muro y muro, y la situación de desaparición del muro (el espacio que rodea al muro y el largo del mismo), genera distintos tipos de viviendas.

Así encontramos:

§ Viviendas urbanas.

§ Viviendas semi-urbanas.

§ Viviendas rurales.


proyecto "4 casas en Rosario".  Arriba




Vivienda unifamiliar
Proyecto: Luis Appiani, Javier Elías





Inciciones. Arriba

...............FUTUROS, aunque el trance por el que atravesamos no nos da la posibilidad de percibir cual es el que nos espera, nos sirve por lo menos pensar si realmente conviene percibirlo. Si observamos, ( y aunque parezca una utopía) el fin de la ideología es absolutamente palpable, no solo por algunos hechos físicos producidos en los últimos 10 o 15 años, sino también por el agotamiento que el sistema industrial y su modernidad produjo sobre los individuos, que solamente han vivido un progreso tecnológico pero poco acertado a nivel humano. Un sistema que proponía movimientos masivos que nos llevarían a un mundo absoluto y perfecto, con el correr del tiempo

Alejandro Romagnoli














Escuela de Ingenieria
en el CUR.

Reportaje a Daniel Massa y Pablo Barese
por Diana Chiatello

La ocasión del concurso de proyectos de Auditorio y Escuela de Ingeniería permite -por sobre su necesidad- hacer evidente un futuro en términos generales (relación entre el área y la ciudad) como así también valorar y clarificar con la ubicación de los nuevos edificios las relaciones internas entre los mismos y los existentes y avanzar en la especificación de sectores asignados a las distintas facultades que componen el CUR. De este modo, y en el aspecto general, Berutti reúne los dos ingresos principales agregando al actual, uno nuevo por calle Ocampo hacia el sur del predio. En este aspecto de accesibilidad se valoró la equivalencia funcional entre ambos accesos a modo de asegurar la eficiencia de los mismos. Internamente se propone cualificar la calle central del CUR de sentido norte-sur con la proyectación de una nueva plaza, que integrada linealmente con la existente entre las Facultades de Arquitectura y Ciencias Políticas y una futura deducida del crecimiento edilicio indicado en las bases, permite ordenar y aclarar las relaciones entre edificios y espacios abiertos de acceso a los mismos. Así, esta calle principal interna norte-sur reúne a las distintas facultades que integran el predio universitario estructurando de modo general a todo el conjunto. La nueva plaza propuesta entonces, tiene el doble sentido de caracterizar la calle principal en su relación con los otros espacios abiertos y es el marco donde se ubican los nuevos edificios vinculando -a modo de cierre espacial- el IMAE, el cuerpo de la Facultad de Arquitectura, la nueva Escuela de Ingeniería y el Auditorio del CUR. La Escuela de Ingeniería actúa de cierre a este nuevo espacio, permitiendo contener espacialmente al Auditorio.




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