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Revista Matericos Periféricos 6

Editorial por MARCELO BARRALE

La construcción del sentimiento
A la búsqueda de una arquitectura latinoamericana o el cuento de la isla desconocida.


Sin pretender erudición literaria ninguna, el impacto que nos causó este cuento y la proximidad con nuestra realidad como grupo de trabajo, días antes del fallecimiento del Arq. Carlos Leo Galli, fue reveladora. Decía La nación del 09.01.00, sobre el Cuento de la Isla desconocida:
“Un mágico relato del Premio Nobel de Literatura 1998, José Saramago, sobre el hombre que una vez se presentó ante su rey con un pedido insistente: dame un barco”
Si de barcos y viajes hablamos, partir a la búsqueda de arquitecturas deseadas y arquitectos no tan lejanos a Uruguay, Chile o Paraguay, es nada más y nada menos que un viaje al interior de todos y cada uno de nosotros mismos, hacia nuestra propia formación cultural.

En este convencimiento y con esta motivación, cuando escribo estas líneas sobre la experiencia del viaje a Ciudad Abierta de Ritoque en octubre de 2000, y ordenamos los textos y fotografías (miles) para su publicación, todavía palpita en mí el recuerdo reciente del viaje a Asunción y a la obra de Solano Benítez en junio de este año, anidando ya el deseo y las conversaciones acerca de una nueva “travesura”, tal vez a Uruguay o a San Pablo o a Machu Pichu o vaya a saber dónde.
Siempre los proyectos son superpuestos como explicaba antes y multitudinarios, ya que a Chile fuimos 160 personas en 4 autobuses y a Paraguay 120, implicando no menos de un día de viaje de ida y otro de vuelta, más todos los menesteres de aduanas, migraciones, gendarmería, roturas de los vehículos, atrasos varios, sesiones interminables de alojamientos y desalojamientos, veladas maravillosas cenando en los hoteles luego de un día agotador, asombro, placer, rutinas colectivas, relaciones humanas intensificadas, anécdotas y más anécdotas, etc.
    Sumario.

  1. Idea y materia en el arte y la arquitectura

    Idea Y Materia del paralelo 35
    Ciudad Abierta y las Travesías de Amereida
    por Ivan Ivelic y David Luza

    Ampiando nuestras fronteras
    por Cristian Sigulin y Carolina Dardi

    Abandono y límite en la extensión americana
    por Alejandra Buzaglio y Daniel Viú

    Dar Forma
    por Daniel Andrino


  2. Incisiones
    La construcción de redes simbólicas
    por Viviana Cicutti


  3. Dos casas
    Memoria de un sueño cumplido
    por Rubén Palumbo

    Casa-local en El Trébol
    Estudio Forcén


  4. El taller
    Conversación con los Arqs. Appiani y Franco
    Trabajos de proyecto 2, año 2000
    Acerca del uso de medios digitales
    por Marisa Castagno

    Hacer arquitectura
    por Quique Franco

    Trabajos de proyecto 3, año 1999


  5. Sociales

El flaco Galli, cuando veía el taller desplegar tantas actividades al mismo tiempo, solía decir que lucíamos como un circo de tres pistas. Este síntoma se está tornando habitual, ya que se solapan por ejemplo la publicación de las revistas, con las nuestras o con los ciclos de conferencias, o con los viajes más recientemente, todo sin perder dedicación a la actividad interna de los trabajos prácticos del Taller.
Es probable que sea demasiado para una sola cátedra de una facultad de Arquitectura estatal en la Argentina deprimida, pero desde el principio de nuestro tiempo académico lo hemos hecho así, y no lo sabemos hacer de otra manera.
Si nos remitimos al cuento de Saramago, cuyo fragmento más relevante reproducimos a continuación –recomendando su lectura completa deberíamos decir: déme un Taller de Arquitectura.

“…Y tú para qué quieres un barco, si puede saberse, fue lo que el rey preguntó.
Para buscar la isla desconocida, respondió el hombre.
Qué isla desconocida, preguntó el rey, disimulando la risa, como si estuviese frente a un loco de atar, de los que tienen manías de navegante, a quien no sería conveniente contrariar así de entrada.
La isla desconocida, repitió el hombre.
Hombre, ya no hay islas desconocidas.
Quién te ha dicho rey, que ya no hay islas desconocidas.
Están todas en los mapas.
En los mapas están sólo las islas conocidas.
Y qué isla desconocida es esa que tú buscas.
Si te lo pudiese decir, entonces no sería desconocida.
A quién has oído hablar de ella, preguntó el rey, ahora más serio.
A nadie.
En ese caso, por qué te empeñas en decir que ella existe.
Simplemente, porque no es posible que no exista una isla desconocida…”

Esta búsqueda queda claro que está abierta e incluye mucho más que la actividad académica del Taller, ya que incorpora arquitectos y docentes que no pertenecen a la cátedra.
En este sentido, la matéricos periféricos se despliega en distintas secciones, siendo la primera, el avance del producido en el ciclo “Idea y Materia en el arte y la arquitectura”, luego “incisiones” vuelve a contar con la colaboración de Bibiana Cicutti, “casas” incorpora una obra del estudio Forcén y otra de Rubén Palumbo, “el taller” con textos de docentes de la cátedra que creo son un aporte muy importante al debate sobre la enseñanza de la arquitectura, que hoy todavía no tiene espacio en nuestra Facultad, y finalmente “sociales”.

A todos los docentes, adscriptos y alumnos del Taller Galli, a Anita Valderrama, Miki Balaguer y Paola Porachia de la Matéricos Periféricos, a Pablo Beitía que siempre nos apoya con su presencia, su palabra y su afecto, a dominó y a todos los auspiciantes, muchas gracias por este número 6 y el número que viene.


Incisiones:

Sobre la construcción de redes simbólicas : Arriba
La ciudad y el río


Por Bibiana Cicutti.


Rosario, ciudad de ausencias
Si bien la condición fundacional de la ciudad se vio desde sus inicios “cargada de ausencias”, tanto por la marginalidad y desamparo de sus primeros habitantes ante la carencia de protección institucional durante la etapa colonial como por la historia de los inmigrantes que se incorporarían masivamente años más tarde, este reconocimiento define la construcción de la identidad, reforzando el ideario del esfuerzo propio y la asimilación de culturas heterogéneas.
Identidad que se conformó a partir de un sistema de creencias, valores y representaciones propios de una época y sus actores sociales, quienes hacia fines del siglo pasado imaginan una ciudad moderna y progresista, cuyas manifestaciones se evidencian en torno al río y la actividad portuaria. Así, los agentes sociales construyeron redes simbólicas con las que pudieron pensar e interpretar su tiempo impulsando las grandes modificaciones que se producen la ciudad . (1)

El recurso de acudir a la literatura, al discurso periodístico, a la fotografía o a la plástica, ha sido sostenido en varias oportunidades en un intento de incorporación de las representaciones extradisciplinares para la comprensión de los fenómenos urbanos. El tema de los imaginarios urbanos viene, desde hace algunos años, intentando aproximarse al discurso propio de la arquitectura y del urbanismo.
Asumido el carácter fragmentario de la ciudad, la historia urbana no sería comprensible solamente desde sus datos documentalescartográficos sino desde múltiples enfoques derivados de distintas vertientes. Deberíamos, dice García Canclini, “pensar en la ciudad a la vez como lugar para habitar y ser imaginado”. Así, “la ciudad se vuelve densa al cargarse de fantasías heterogéneas.” (2)
Este rastreo no se reduce necesariamente a la pretensión de evocar un tiempo urbano añorado y desaparecido, ni a opacar la dimensión histórica en función de un enfoque exclusivamente antropológico, sino que intenta reconstruir la capacidad de relacionarse del hombre con su entorno, y por lo tanto de modelarlo.   Arriba

Representaciones colectivas e identidades culturales.
C. Castoriadis ha señalado que, como concepto, el imaginario no “refleja” un fenómeno, sino que lo “produce” y se caracteriza por su capacidad para la acción y –para nosotros- de sustentar determinadas operaciones configurativas en el espacio urbano.
La idea de que “la sociedad se instituye a sí misma” implica que las estructuras relacionales y funcionales de lo social no son ajenas a sus agentes sino que son su producto, y que la institución es a partir de la construcción de un magma de significaciones, de significaciones imaginarias:

     “Decir que las significaciones imaginarias sociales son instituidas o decir que la institución de la sociedad es institución de un mundo de instituciones imaginarias, quiere decir que esas significaciones son presentificadas y figuradas en y por la efectividad de los individuos... la institución de a sociedad es lo que es en la medida que materializa un magma de significaciones imaginarias sociales, en referencia al cual... los individuos y los objetos pueden ser aprehendidos” (3)

La relación entre las representaciones colectivas e identidades culturales se establece a partir de que las primeras determinan la capacidad para la acción, en tanto son consideradas matrices de prácticas constructivas de lo social. Es a partir de sus representaciones como un grupo social toma cuerpo y construye su identidad, su serpercibido como tal y no de otro modo. En estos términos, el concepto de identidad, debería establecerse a partir de su permanente autoconstrucción, su efervescencia, alejado de toda pretensión de cristalización y por sobre todo, como algo que colectivamente se construye.    Arriba

J. L. Pintos, investigando cómo se vincula el orden social a los imaginarios sociales presentes en los grandes discursos científicos, políticos, morales o religiosos como elementos decisivos que impulsan la acción, sostiene que éstos contienen una función primaria que se podría definir como “la elaboración y distribución generalizada de instrumentos de percepción de la realidad social construida como realmente existente”.

Así, los imaginarios sociales
     “serían aquellos esquemas que nos permiten percibir algo como real, explicarlo e intervenir operativamente en lo que en cada sistema social se considere como realidad. Lo que se considera creíble como función de la plausibilidad no se define por la aportación de argumentos ante un público con capacidad de discusión sino por la construcción/deconstrucción de determinados instrumentos de percepción de la realidad social construida como realmente existente.” (4)

Este “principio de invisibilidad”, de evidente matriz foucaultiana, resulta clave para comprender su funcionalidad, su operatividad, en plano de las acciones, en particular, de las referidas a la ideación, transformación y apropiación de los espacios urbanos, en tanto que su
     “modo de ser no es el de la presencia sino el de la ausencia: los imaginarios nunca están ahí, disponibles, patentes, observables, sino que forman parte de los supuestos, aquello “natural” (o “naturalizado”) que se supone como existente y cuya realidad no se cuestiona... los Imaginarios Sociales serían aquellos esquemas construidos socialmente que nos permiten percibir, explicar e intervenir en lo que en cada sistema social se considere como realidad.”  (5)

El trabajo de D. B. Wechsler, Buenos Aires (1920-30) sobre el rol que le compete la fotografía en la construcción de la identidad moderna constituye, desde la sociología y la antropología, un aporte a la aplicabilidad de estos conceptos. Transitando el despliegue significativo de las imágenes publicadas por el diario La Prensa en los años 20, destaca cómo aquellas “se producen, circulan y se reciben en un contexto histórico discursivo”, tomándolas como fundamento para la reconstrucción del imaginario de la modernidad. Dice:
        “Recorramos ahora el terreno de las imágenes que se ocuparon de la ciudad. Se trata de pensar los textos plásticos de un modo de producción visual particular...Las fotos de la iconografía urbana formulan y se suman a la vez a discursos sobre la modernidad aportando otros elementos para la reconstrucción del imaginario de lo moderno, aquel que inventó a Buenos Aires como <metrópolis del mundo>”.
        “...Los medios gráficos contribuyeron en el proceso de construcción de un imaginario moderno. Convirtieron a la ciudad en objeto de interés, orientaron su observación e hicieron visibles aspectos de su existencia cotidiana.”  (6)

Arte y ciudad. Entre recepción y desplazamiento.   Arriba
Hace unos años, Catherine David con City Editings convocó a diversos especialistas a exponer propuestas sobre el espacio urbano contemporáneo alrededor de las articulaciones entre vida cotidiana y espacio público, territorio y Estado, arte y cultura “como universos a menudo contradictorios pero en relación con los cuales lo posible y lo imposible del arte y la cultura se plantean”. La muestra reunió un conjunto de proyectos donde se presentaron propuestas urbanas de diferentes ciudades contemporáneas y disertaciones del antropólogo Néstor García Canclini, el ensayista alemán Andreas Huyssen y el sociólogo colombiano Armando Silva. Dice C. David:
       “La complejidad que plantean las ciudades contemporáneas tiene que ver con problemas de representación. Lo que hace falta es resolver un déficit de representaciones, que se articulan a partir de disciplinas diferentes. Hoy por hoy hay muchas representaciones en conflicto: algunas imágenes circulan y otras aparecen silenciadas por los grupos de poder. Esa lucha de imágenes es un campo e intervención” (7)

Al hablar de representación, nos referimos a “la emergencia incesante del otro en y por la posición de imágenes o figuras”, cuya significación consiste en un haz de remisiones a partir y alrededor de un término, cuya organización es abierta, en movimiento, aunque no por ello caótica. (8)
En estos términos, la lectura de los fenómenos urbanos es una construcción de sentido homologable a la esfera de la comprensión como producción de sentido en la lectura de un texto, en los términos desarrollados por Roger Chartier:
     “La primera hipótesis considera la operación de construcción de sentido efectuada en la lectura (o la escucha) como un proceso históricamente determinado, cuyos modos y modelos varían según el tiempo, los lugares y las comunidades. La segunda considera que las verificaciones múltiples y móviles de un texto dependen de las formas a través de las cuales es recibido por los lectores (o auditores)". (9)
Ubicarnos en la recepción de los objetos culturales, más que en su producción misma nos induce, como historiadores, a plantear estrategias de apropiación y desplazamiento. En tanto espacio cultural, la ciudad puede ser abordado multidireccionalmente, lo que nos permite, según Chartier,
     “pensar una producción intelectual o artística a la vez en la especificidad de la historia de su género o de su disciplina, en su relación con otras producciones contemporáneas y en sus relaciones con distintos referentes en otros campos de la totalidad social... Leer un texto o descifrar un sistema de pensamiento (o la ciudad) consiste entonces en considerar en forma conjunta estas diferentes cuestiones que constituyen, en su articulación, aquello que podemos considerar el objeto mismo de la historia intelectual” (10)   Arriba

Es en el terreno de la plástica donde podemos rastrear la construcción del imaginario del progreso
¿Qué permite ver el arte de la ciudad? –se pregunta A. Gorelik (11) -- ¿Cómo se ve eso que muestra, cómo afecta a la ciudad de la que se nutre y al propio arte que la utiliza como materia?. Refiriéndose a los poemas de Daniel García Helder y los grabados de Félix Eleazar Rodríguez, señala:
“...hay una carga de significaciones, producida por recuerdos y convenciones, que vienen al mismo tiempo por la vivencia personal de la ciudad, de su memoria y su historia, y de la riquísima historia de sus representaciones pesando sobre cada línea de los poemas y sobre cada incisión de los grabados. Reconocimiento y distancia, impresión y representación, reproducción y construcción: estaciones conflictivas en todo arte figurativo que generan grados de indeterminación en toda relación artística referencial, pero que encuentran en las imágenes de la ciudad una densidad muy particular porque cargan con la propia indeterminación constitutiva de la experiencia moderna metropolitana entre orden y caos, entre sujeto y objeto, pero sobre todo entre memoria y presente, entre duración y cambio”.

El rastreo de las representaciones del imaginario social resulta un campo de análisis sumamente rico al tiempo de abordar la historia cultural en tanto intento de descubrir un imaginario del pasado todavía activo, del progreso, de la modernidad, de la técnica a través de la identificación de referentes materiales (visuales) que permitan reconstruir las alternativas por las cuales nuestra historia se nos presentifica. Las imágenes, realidades físicas y espirituales que nos rodean por todas partes -la plástica, la publicidad, la fotografía- revelan los imaginarios que, conscientes o no, utilizaron sus autores.

Históricamente, el río y su puerto es un tema recurrente para Rosario, por cuanto la ciudad constituye su “modo de ser” en torno a su costa y ésta se convierte en fundamento de su existencia, de su pasado, de su futuro. Y las alternativas de esta existencia, son construidas y reconstruidas en el imaginario social.
En la década del 30’ se afianza el mito de La Chicago Argentina o el Granero del Mundo como metáfora del Progreso. La perspectiva económica se percibe en Rosario como altamente favorable: restablecimiento del tráfico marítimo, buenas cosechas, regulación de la producción y comercialización del cereal y la posibilidad de controlar el precio almacenándolo en los silos, los cuales asumirán, ineludiblemente, el rol de referente de las nuevas modalidades tecnológicas, económicas, simbólicas. El progreso es representado en la gráfica publicitaria, en las artes plásticas, como algo tangible y efectivo.
Para la del 40’, las nuevas modalidades del desarrollo económico producidas tanto en la economía mundial como nacional hacen que Rosario sea, como señalara A. Caballero “una ciudad sin destino y sin razón de ser” (12) . El derrumbe de las modalidades de desarrollo económico y la decisiva centralización del comercio de ultramar por parte de Buenos Aires, colocan a la ciudad en un impasse, durante el cual las expectativas de progreso vertiginoso y progresivo sustentadas durante el período anterior, se ven frustradas sistemáticamente, asistiendo sus actores sociales, expectantes, a la reorientación industrial de la economía nacional. Arriba

Los grabados de Santiago Minturn Zerba nos conmueven sorprendentemente por su capacidad anticipatoria, por la construcción de visiones que presagian la situación del inminente declive, que se iba a producir en torno a las instalaciones portuarias.
Son, como apreciamos, Imágenes despojadas que hablan del universo creativo del autor, pero que, a su vez, sus trazos incisivos descubren los restos de un pasado esplendor.
No hay movimiento, solo claroscuros, nocturnidad y el constante devenir de las aguas.
El entorno suburbano de la ciudad penetra en este mundo de quietud. Los silos, elevadores de granos, grúas, muelles, constituyen la iconografía que define el perfil de la ciudad.
Podemos sugerir, recurriendo a W. Benjamin, que estas metáforas del progreso, devenidas súbitamente a “ruinas”, capturan el proceso de decadencia natural que indica la supervivencia de la historia pasada dentro del presente, haciendo evidente la fragilidad y transitoriedad del orden social,
      “La ruina es la forma bajo la cual las imágenes del deseo aparecen como escombros del presente. Son anticipaciones de futuro expresadas como símbolos oníricos” (13)

Mayo de 2001

Epígrafes:
S. M. Z.: VIEJO EMBARCADERO, EL EMBARCADERO EN TIEMPO DE GUERRA. Y EL PUERTO. (1944) Reproducido del material recopilado por Arnoldo Gualino, a quien agradecemos especialmente.

  (1) CICUTTI, B., PONZINI, B. y GARROFE, M.: El tema fue inicialmente presentado en el X CONGRESO NACIONAL Y REGIONAL DE HISTORIA ARGENTINA y editado como: Rosario 1930-1943: El paisaje de la costa como escenario productivo, Academia Nacional de la Historia, Buenos Aires, 1999. Recientemente ha sido expuesto en las III JORNA-DAS IMAGINARIOS URBANOS, CEHCAU, UBA, Buenos Aires, 2000.
  (2) GARCIA CANCLINI, N.: Imaginarios urbanos, Buenos Aires, Eudeba, 1997, p. 109.
  (3) CASTORIADIS, C.: La institución imaginaria de la sociedad, vol. 2, Buenos Aires, Tusquets, 1993, p.307
  (4) PINTOS, J. L.: Apuntes para un concepto operativo de los imaginarios sociales, III Jornadas de Imaginarios Urbanos, Buenos Aires, septiembre de 2000 p.68. Para mayores consideraciones: Pintos, Juan Luis, Los imaginarios sociales. La nueva construcción de la realidad social, Sal Terrae, Santander, 1995.
  (5) PINTOS, J. L, cit. por Sabugo, M. En: Los cuatro rumbos porteños (I): El Oeste, III Jornadas de Imaginarios Urbanos, Buenos Aires, septiembre de 2000.
  (6) WECHSLER, D. B.: Buenos Aires (1920-30): la fotografía en la construcción de una identidad moderna, en: Encuentro Internacional Historia de la Ciudad, la Arquitectura y el Arte Americanos, buenos Aires, 1996, p. 1 y 4.
  (7) FUNDACION PROA, Buenos Aires, agosto de 1999. Tomado de la entrevista realizada por PAGINA 12, en ocasión de la inauguración de la muestra.
  (8) CASTORIADIS, C., ibídem, p. 266.
  (9) CHARTIER, R.: El mundo como representación. Historia cultural: entre práctica y representación, Gedisa, Barcelona, 1996, p. 51.
  (10) CHARTIER, R.: ibídem, p.42.
  (11) GORELIK, A.: Arqueología del porvenir. Arte y ciudad en Buenos aires de fin de siglo, en: Punto de Vista Nº57, Buenos Aires, 1997. p. 6
  (12) CABALLERO, A.: Rosario: Propuesta para un reconocimiento de su estructura económica, social y urbana, FCMIA UNL, 1970, p. 11
  (13) Tomado de BUCK-MORSS, S.: Dialéctica de la mirada. Walter Benjamin y el proyecto de los Pasajes, Visor, Madrid, 1995, p. 236.




 

Trabajos de proyecto 2 año 2000

airana monzon

cecilia mussi

gabriel gonzalez

grisel gonzalez

lorena casco

pablo fiorenza

paola maggioni


Trabajos de proyecto 3, año 1999

ana valderrama

lucas valenti

 

 


Proyectos de alumnos Arriba

HACER ARQUITECTURA por Quique Franco CONSTRUCCION DE UNA IDEA.
(Ejercicio de proyecto)


Para ir al asunto, en este escrito trato de oponer preferir la arquitectura de la imaginación a la arquitectura de la ilusión o de la fantasía. Mas en general: trato de oponer la imaginación a la ilusión... Quien está en un oficio no tiene fantasía. Loos refiere la anécdota de aquel maestro talabartero, avergonzado de no tener tanta capacidad inventiva como los arquitectos, artistas y profesores de la Sezession. Cuando éstos ,para ayudarle paternalmente, le proporcionaron en una sola tarde docenas de proyectos bien dibujados de sillas de montar "modernas ", al maestro se le aclaró la mirada, respiró tranquilo y lo entendió todo: si él supiera tan poco de cuero, caballos y monta como ellos, él también tendría fantasía, vaya que sí tendría. No te hagas ilusiones - José Quetglas - El Croquis Nº 49/50 - en Construcción - setiembre de 1991. Existe un concepto antiguo que tomó también la Bauhaus de que "la arquitectura es un oficio principalmente, más que una profesión". En la antigua Grecia el arquitecto empezaba su formación aprendiendo un oficio de la construcción, como aprendiz de arquitecto, generalmente el oficio era carpintería, a partir de éste se integraba al campo de la construcción. En la edad media los arquitectos eran maestros expertos en la construcción debido a que en su formación comenzaban trabajando como peones en la obra y posteriormente trabajaban en los talleres de arquitectura ya constituidos. La iniciación a la enseñanza en la Bauhaus , se produce a través de un curso inicial y del paso por una serie de talleres vinculados a materiales y a oficios específicos. Por otro lado, Le Corbusier quien no estudió arquitectura oficialmente conoció un oficio, que poco tenía que ver con ésta, luego estudió los edificios que le interesaban a partir de su lógica constructiva y las propiedades de los nuevos materiales como el hormigón armado, tarea que le llevó tres años. Wright que comenzó estudiando ingeniería y poseía un conocimiento profundo  Arriba de las cualidades de los materiales, estableció una comunidad autónoma de enseñanza en dónde se comenzaba a entender la arquitectura a través del ejemplo mismo de una obra como Taliesin. Era objetivo del Flaco que los alumnos de Proyecto Arquitectónico III logren "construir" una idea arquitectónica como colofón o cierre a manera de tesis de su paso por el taller y en definitiva por la facultad.Esta tarea consistía no solo en la construcción espacial a la que habitualmente se tiene por objetivo, sino a la definición material y a la adopción de una técnica acorde con el mismo, la cual defina la forma del objeto y hasta sea un punto de partida posible, evitando así partir de fantasías gestuales, como de referentes arquitectónicos o tipologías existentes. Esta "construcción" a la que se hace referencia se concretó en un sentido práctico por medio de una primera etapa donde cada alumno manipuló un material específico, entendiendo las potenciales características constructivas de éste y su aplicación más conveniente a través de una técnica, llevándolo en ocasiones, al límite de sus posibilidades aunque sin desvirtuar su nobleza. La elección de los mismos fue a cargo de los alumnos, quienes no solo seleccionaron materiales tradicionales como el hierro, el hormigón o el ladrillo sino otros como el cobre, el quebracho, el corcho prensado, las resinas sintéticas, etc. El objetivo consistía en que a través de un "oficio" - entendiendo como oficio al manejo de un material -se aprenda de éste, se reconozcan sus cualidades, sus resistencias, sus límites. Con lo cual sepan que cualquier material que trabajen con posterioridad tiene características especiales que explotadas, le permitirán obtener el mayor rédito. La segunda etapa consistió en un ejercicio de proyecto donde el compromiso con el material fuera cuestión primordial. No se estableció lugar, debido a que un sitio pudiera demandar una u otra materia específica, tampoco se estableció programa quedando éste a criterio del alumno. El abanico era muy grande dado que cabría la posibilidad de realizar un artefacto donde la construcción de las partes del mismo fuera piezas premoldeadas que se ensamblaran con precisión en el lugar o bien que el proyecto tenga seria implicancia con el sitio, tal vez consecuencia de éste, por lo cual se establecerían los materiales a partir de este vínculo. Tanto en uno como en otro es imprescindible no sólo proyectar el edificio o tejido sino la estrategia de su construcción. ..."Para crear una estructura de ladrillos es necesario en primer lugar comprender la naturaleza de ese material constructivo. Las posibilidades de su uso surgirán de nuestra imaginación, pero las limitaciones de su uso surgen de la esencia misma del material que se presta o es apto para construir determinadas formas arquitectónicas y no otras. Y esas formas arquitectónicas curiosamente en todas las épocas creativas son formas a través de la constructividad - Y no repetitivas de formas ideales, copiadas, adaptadas o adoptadas - no son más que el logro de una ejercitación, de un ensayo, de un ludus en el cual el hombre se ha ocupado de probar. La forma arquitectónica será entonces el resultado de esa prueba, de esa experimentación con los materiales". Aproximaciones a la Arquitectura viviente - Jorge Enrique Scrimaglio. Nota diario La Capital - Febrero de 1986. Esta experimentación con los materiales actúa sabiamente en el ser, convirtiéndose no ya en una opción sino en una obligación de quien se considere con capacidad creadora. Los resultados están a la vista en las construcciones del arquitecto Scrimaglio. Podríamos ejemplificar a través de cualquiera de sus obras, pero en particular es admirable como emplea el mampuesto de ladrillo en la casa de General Lagos, donde una combinación de éste con hierro establece una modulación acorde con los materiales empleados, definiendo un tejido que repite en forma incansable e indeterminada logrando configurar constructivamente una trama abstracta., que resuelve estructural, formal y espacialmente la ampliación en planta alta, respondiendo a las necesidades de iluminación y distribución solicitadas por el propietario. Entre los arquitectos contemporáneos no puedo dejar de citar al maestro catalán Enric Miralles quien nos dejara a través de todo su trabajo un discurso de pura arquitectura basado en la condición matérica que se pone de manifiesto en la fuerza que expresan sus obras. Pero fundamentalmente existe en Miralles la osadía de la experimentación, no se conforma con utilizar los materiales adecuadamente sino que encuentra nuevos modos de usarlos, transitando permanentemente el desafío de la invención. Miralles no se cansa de llevar al límite los materiales con los que trabaja, amparado en un conocimiento acérrimo de los mismos. Su inagotable producción que va desde diseños de muebles hasta proyectos urbanos es siempre coherente con una única forma de operar que acciona en un solo acto a través de la articulación de la geometría, la estructura y la construcción, lo cual confirma en estos conceptos emitidos por él en distintas entrevistas que le realizaran: "En mi obra, las ideas son un producto físico." " Me siento partícipe de la tradición que valora el hacer, el fabricar, como el origen del pensamiento." " Yo no opero con criterios visuales sino constructivos..." " Cualquier construcción que ha sido capaz de sobrevivir al paso del tiempo, por propia definición, es una continua transformación." " Mi obsesión es por la geometría, por la estructura y por la construcción como instrumentos de la coherencia del proyecto, mas que por las imágenes o las representaciones." Cuando le preguntaron a Ernesto Alva Martinez si un estudiante necesita saber construir para poder hacer arquitectura, respondió: " Pero es que si no sabe no puede proyectar. Tal vez no necesite construir, pero sí necesita saber construir, sino no puede hacer arquitectura" Arriba




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